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¿Cuándo comenzó el ser humano a leer? Realmente, no se sabe a ciencia cierta. La lectura está íntimamente ligada a la escritura, por razones obvias. La arqueología ha descubierto que en ciudades muy antiguas, ya se conocía la escritura, y por tanto, la lectura.

Por ejemplo, un rey asirio llamado Asurbanipal, tuvo una biblioteca con 22.000 tablillas de arcilla y otros textos. Este personaje, al que se le atribuye la destrucción de la ciudad de Tebas, y que probablemente vivió hace unos 2.750 años, dejó escrito esto: “Soy capaz de descifrar palabra por palabra las inscripciones en piedras de antes del Diluvio”. Otros escritos hacen referencias a escrituras todavía más antiguas, de hace 3.700 años.

De hecho, se cree que el alfabeto más antiguo es el protosinaítico, datado con una antigüedad de unos 3.800 años.

Escritura protosinaítica. Fuente: Wikipedia

💡 ¿Lo sabías?

Todavía más antiguos son los jeroglíficos egipcios. Actualmente, se cree que los más antiguos son los de la ciudad de Elkab, que datan alrededor de hace 5.300 años.

Jeroglífico del templo de Ramses II. Fuente: Olaf Tausch

Aunque no es probable que el ser humano dependiera en sus inicios de la escritura para comunicarse, sí parece lógico pensar que, antes de construirse las primeras ciudades, se forjaran herramientas, o se elaboraran instrumentos musicales, ya hubiera algún tipo de escritura sencilla.

“La escritura es la pintura de la voz»

Voltaire

La escritura ha avanzado mucho. Pasamos de simples dibujos en piedra, a papiros, pergaminos, códices, páginas impresas, y más recientemente, dispositivos electrónicos.

Qué es leer

Sin embargo, el proceso de lectura no ha variado demasiado. Leer consiste en interpretar una serie de grafías más o menos complejas para recibir una información. Así, al leer se dan dos procesos paralelos:

  • Lectura del texto (Interpretación correcta de las grafías)
  • Comprensión del texto (Tratamiento de la información básica para dar sentido a lo leído)

Es importante señalar la diferencia entre estos dos pasos. A diferencia de una escena real, en la que podemos observar colores, imágenes en movimiento, textos… y un sinfín de detalles más, poco interpretables, en un texto escrito tenemos solo una información básica. Después, el cerebro se encargará de transformar el texto en una escena completa.

Recordemos que nuestro cerebro trabaja en modo visual, principalmente. Además, añade información mediante otros receptores: vista, olfato, tacto… Con todos esos datos, se genera una escena completa. La escritura trata de describir de forma muy limitada este tipo de escenas. Así, lo que el escritor trata de plasmar puede ser bastante distinto a lo que el lector interpreta finalmente.

Por qué hay que equilibrar velocidad con comprensión

Esta es la razón de por qué no se puede aumentar ilimitadamente la velocidad de lectura sin sacrificar la comprensión. Esto explica también por qué, después de miles de años leyendo, y a pesar de los avances en el soporte del texto, la velocidad y la comprensión no hayan aumentado demasiado. Según muchos expertos, es posible que hasta hayamos perdido facultades.

Muchos cursos se centran en solo una parte del proceso: cursos de lectura rápida o cursos de comprensión lectora. Tanto una visión como la otra se perjudican cuando las separamos. Si lees más rápido probablemente perderás comprensión. Y si ganas comprensión lectora, probablemente leerás más lento.

Un ejemplo de esto. Uno de los consejos que suelen dar los expertos en lectura rápida es evitar la regresión, la verbalización y la subvocalización .

Si leemos verbalizando (repitiendo audiblemente lo que leemos) vamos lentos, y evidentemente si regresamos hacia atrás, perdemos muchísimo tiempo.

Sin embargo, si lo que queremos es memorizar, está demostrado que es mucho mejor repetir en voz baja lo que estamos leyendo. Perdemos velocidad, pero ganamos en memoria. Parece que la lectura rápida no se lleva muy bien con la lectura comprensiva.

Por otro lado, ¿no te ha pasado alguna vez que has leído algo y no lo has entendido, y has tenido que volver a releer para entenderlo bien, incluso más de una vez? Claro. Podríamos seguir adelante, y seríamos muy rápidos, pero no habríamos entendido nada.

Este difícil equilibrio entre lectura comprensiva y lectura rápida dificulta muchísimo mejorar de verdad en la lectura. Es por eso, que en este curso vamos a ver ambas caras de la moneda. Pero, sin perder de vista su correlación. Es decir, veremos técnicas que nos permitan leer más rápido sin perder demasiada comprensión, y después, técnicas para comprender y retener la información sin que nos quiten demasiado tiempo. Tocaremos de pasada algunas otras técnicas famosas, pero poco útiles, simplemente a modo comparativo.

En este curso, no diferenciaremos entre lectura en papel o lectura en dispositivos electrónicos. Evidentemente, hay bastantes matices. Sin embargo, el objetivo del curso es presentar técnicas comunes a todo tipo de lectura. Una vez adquiridas estas, y afianzados los principios básicos de la lectura rápida y comprensiva, podrás tomar mejores decisiones en cuanto a dispositivos de lectura y técnicas avanzadas.

*Por si te llama la curiosidad, en este artículo explico por qué decidí leer libros con el móvil.

Bueno, espero que esta introducción te haya parecido fácil de leer. Porque de eso vamos a hablar… ¡A por ello!