Cómo retener la información más tiempo

Cómo retener la información por más tiempo

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Llegamos a la parte final del proceso de lectura comprensiva. Hasta ahora, hemos visto cómo atacar un libro, elaborando un mapa del tesoro sencillo, y también cómo extraer el jugo al libro tomando buenas notas. Ahora bien, ¿qué podemos hacer para retener la información más tiempo?

Vamos a ver algunas técnicas que podemos usar para lograrlo.

REPASOS

Antes de comenzar la lectura, echaremos un vistazo al resumen que hemos escrito del capítulo o sección anterior, así como a las notas, subrayados, etc. Esto nos ayudará a ponernos en situación y preparar al cerebro para leer.

Una forma muy efectiva de hacer un resumen es responder las preguntas que nos hicimos justo después de la técnica en “ese”.

Si hemos usado este método, habremos anotado cómo creemos que el libro responde esas preguntas. Al comparar esas notas con lo que realmente explica el libro, llegamos a un nivel de comprensión es-pec-ta-cu-lar.

💡 ¿Lo sabías?

El sistema descrito es similar a un método llamado método Cornell, que usan muchos estudiantes para tomar apuntes.

RESÚMENES

Al final de cada capítulo hay que hacer un resumen. Esto es imprescindible si quieres recordar lo que lees. Si es un libro en papel, sería bueno usar una hoja que además podemos usar como marcador para saber dónde déjanos la lectura, y también para tapar la sección e la página que ya hemos leído (otro truco de lectura rápida).

Eso sí: el resumen debe ser eso, un resumen. Es decir, debemos explicar con nuestras palabras de qué va ese capítulo o esa sección. Incluso puedes usar mapas mentales. En libro electrónico, usaremos una nota que anclaremos al título del capítulo.

¿Por qué esto es tan importante? Pues bien, todo libro es de su autor, sin embargo, cuando lo plasmamos en nuestras palabras, el libro pasa a ser «nuestras palabras», nuestro libro. Y no se recuerda igual algo ajeno como algo propio.

Piensa en alguna anécdota de otro. La empiezas a contar y seguro que viene alguien y dice: «eso no fue así». Pero si cuentas lo tuyo es más difícil. Igual también viene algún «enteraillo» y te dice que te equivocas, pero da igual, porque es TU anécdota.

Por cierto, al resumir cada capítulo, tendremos hecho, casi sin querer, un resumen muy bueno del libro entero.

Puedes leer un libro varias veces, y hacer resúmenes distintos. Esa es la magia de la lectura: es uno mismo y sus circunstancias lo que da vida a lo que leemos.

REPETICIÓN

No dejes pasar mucho tiempo antes de repetir lo que has leído. Para seleccionar lo mejor del libro y que la repetición sea útil, tienes varios recursos: las notas, los subrayados, el resumen… Escoge lo que más te haya gustado.

Ahora, cuéntaselo a todo el mundo (al vecino, al profe, al compañero de trabajo, a la familia incluyendo ese cuñado que…). Ya tienes tema de conversación. ¡Y del bueno además, aportando valor!

Está demostrado que, al contar a alguien lo que hemos aprendido, se queda grabado en la memoria durante mucho más tiempo. 

Otra opción muy interesante, y todavía más potente, es publicar de alguna manera lo que has aprendido. En mi caso, hago reseñas de los libros en formato texto, y también en formato audio, como parte del podcast privado de la academia.

Cuanto más repitas algo que has aprendido de un libro, más se fijará en tu memoria.

💡 ¿Lo sabías?

Un recurso muy útil para establecer la manera en que consumes contenido, cómo lo procesas y cómo lo publicas, es el PLE (Personal learning environment).

APLICACIÓN

Por último, no olvides que el saber por saber de nada sirve, si no sabes para qué sirve lo que sabes.

En otras palabras, la mejor forma de que una lectura sea efectiva es aplicando lo aprendido. De hecho, no se debería llamar a un conocimiento «a-prendido» si no lo hemos puesto en práctica.

Mi sugerencia aquí es que, cuando hagas el resumen final del libro, pienses en aplicaciones reales en tu propia vida. A continuación, siguiendo el esquema del método C.A.R., genera bloques de tiempo para esas acciones. De esta manera, te asegurarás que no se quede en intención, sino en acción.

Si tan solo logramos implementar de forma perdurable una «pepita» de sabiduría por cada libro que leamos, el libro habrá merecido la pena.

Un ejemplo. Imagina que has aprendido en un libro la importancia de permanecer en silencio al menos 10 minutos cada día. Ok, ¿cómo lo vas a hacer?

  • Una opción es añadir esa tarea a tu ritual de la mañana o al ritual de apagado.
  • También podrías poner un bloque de tiempo, de lunes a viernes, a mediodía, para recordarte parar y estar en silencio esos 10 minutos.
  • Otra recurso más: ponte una alarma cada día a cierta hora, para recordarte parar y estar en silencio.

🧰 Ejercicio: Escoge un libro que hayas leído recientemente. Piensa en cómo lo aplicaste (si lo hiciste). En caso contrario, decide qué conocimiento vas a aplicar, y planifica cómo lo llevarás a cabo.