Viviendo con tan solo 5 objetos

Tabla de contenidos

Por una casualidad, me topé con un blog de minimalismo extremo (https://minimalistaextremo.wordpress.com/blog/). El autor, que se llama Daniel, vive con solo 5 posesiones:

  • Toalla ropa: le sirve para secarse y para vestirse (las veces que va vestido, porque es nudista)
  • Saco cama (con enchufe usb que calienta el saco cuando el señor tiene frío)
  • Cuenco de madera (no cocina; es crudivegano y supongo que comerá con las manos)
  • Móvil (creo que es un iPhone)
  • Power bank solar para cargar el iPhone y alimentar el saco; y también le sirve como linterna (no usa electricidad)

Entiendo que el cable del cargador al móvil no lo ha contado.

Por otro lado, no ha tenido en cuenta todo lo que tiene virtual. Decía que solo tiene 5 objetos. Y estrictamente puede ser cierto. Pero además, tiene, al menos, un blog, una línea de tlf, una cuenta de wordpress, una cuenta bancaria, etc… (nos olvidamos rápido de que todo eso es real y exige tiempo y atención de nuestra parte).

Aún contando con sus posesiones digitales, lo cierto es que vive con muy poco: 5 objetos de su propiedad. Guau!

La inmensa mayoría de personas no podemos vivir con tan poco. Me gusta el minimalismo, y veo ventajas en reducir las posesiones, pero no creo que sea una vida adecuada para una familia. Aún así, no está de más reflexionar en las pocas cosas que necesitamos para vivir.

¿Qué te parece a ti? ¿Podrías reducir algo de tus posesiones? ¿Crees que te beneficiaría?


*Imagen de cabecera: Petra from Pixabay

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Sobre el autor

Jaír Amores
Mi nombre es Jaír y soy de la cosecha del 78. Estoy felizmente casado; tenemos dos preciosas hijas, y vivimos en Las Palmas de Gran Canaria, España. ¡Sí! ¡El paraíso! Desde muy chico, ya me atraía la efectividad. Disfrutaba haciéndome un horario, automatizando tareas. Y… no sé si a ti te ha ocurrido también: me daba cuenta de muchas cosas que podrían hacerse mejor. Me sigue pasando, por cierto. Estoy convencido de que la efectividad y la productividad personal son fundamentales, pero… sin olvidar las cosas importantes de la vida. Porque, ¿de qué serviría mejorar si no nos hace más felices?