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Tu vida es como un armario de 32 cajones

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La vida es… muchas cosas. Aquí cada cual le puede poner lo que quiera al final de la frase. Sin embargo, creo que una buena analogía es un armario con 32 cajones. ¿Y por qué 32?

Pues bien, aquí va la teoría: La vida es tiempo y lo que hacemos con él. A todos se nos dan 24 horas. Claro, hay que dormir. Todos tenemos que dormir. Así que, promediando un sueño de 8 horas diarias, nos quedan 16 horas. No podemos alargarlas, ni cambiar la cifra. El tiempo va a su aire. Lo que sí podemos es decidir qué haremos en ese tiempo.

Como seguramente sabrás, uso el método C.A.R. para organizarme. El resultado final de la metodología son bloques de tiempo en el calendario con lo que se supone que voy a hacer (da igual si son citas o tareas). Por una cuestión de usabilidad, el bloque más pequeño que programo es de 30 minutos. A veces, en un mismo bloque meto más de una actividad, o bien programo varios bloques en paralelo en la misma franja horaria.

Bien. Dividiendo las 16 horas en bloques de 30 minutos, eso nos da 32 bloques. Un armario de 32 cajones. Pero, ¿por qué diario y no semanal? Y aunque no todos los días hacemos lo mismo, sí hay bastantes rutinas que se repiten diariamente. Es una analogía, no tiene que encajar todo a la perfección.

El punto es que nuestra vida será de una manera u otra dependiendo de lo que hagamos en esos 32 espacios de tiempo.

Pongamos algunos ejemplos. Pero antes, una observación sobre los cajones. Siempre están llenos. Es decir, siempre harás algo en cada bloque de tiempo. Aún cuando pienses que no estás haciendo nada, estás haciendo algo. Puede ser descansar o llenar tu mente de pensamientos. Vamos, que el cerebro nunca para.

Pongamos que una persona tiene varios cajones llenos con redes sociales. Vamos a poner 2 cajones. Además, tiene otros 2 cajones con noticias. 2 cajones más con ver deporte. Y finalmente, otros 2 de Netflix, HBO, Disney+, etc. Ok. Recuerda que la vida es un armario de 32 cajones. Esa persona ha llenado 8 con redes sociales, noticias y ver deporte. En otras palabras, un 25% de su vida consiste en redes sociales, noticias, deporte y cine y series.

Ahora, comparemos ese armario con otro en el que no hay redes sociales, ni noticias, ni deportes ni series ni cine. Decíamos que los cajones siempre se llenan. Así que esta otra persona tiene esos cajones llenos de deporte (hacer deporte), socializar, leer libros de no ficción y un pequeño emprendimiento. 8 cajones en total cada día.

Pregunta: ¿a quién crees que le irá mejor?

Vale, para gustos hay colores. Y en realidad, que alguien llene un par de cajones con aprendizaje sobre eficiencia energética y otro los llene con aprendizaje sobre efectividad personal, no parece tan distinto. Pero que una persona llene varios cajones de basura, y otra los llene de deporte, evidentemente, no tiene nada que ver.

Obviamente, cómo llenemos los cajones es decisión personal. Aunque… ups. ¿Seguro que es decisión personal? Es decir, ¿eres tú quien decides? ¿o simplemente te estás dejando llevar por la corriente? ¿hay alguien al timón?

Para poder mirar dentro de los cajones y tener una idea de cómo es tu vida, usando la comparación, es necesario tener algún tipo de registro. En este sentido, el método C.A.R. es ideal, porque te permite ver rápidamente en qué estás gastando tu tiempo. Además, predecides qué quieres poner en esos 32 cajones diarios.

Un conocimiento global de lo que estás haciendo con tu tiempo te permitirá también vaciar cajones y llenarlos de otra manera.

Puede parecer que lo que hagas en media hora de tu vida no la va a cambiar. Y es cierto. Ahora bien, llenar cajones con actividades poco útiles, a largo plazo, sí que va a definir bastante qué es de tu vida.

Sea que utilices el método C.A.R. o prefieras otra forma de registrar tu tiempo, te animo a pensar en esta idea. Tu vida es un armario con 32 cajones. ¿De qué los has llenado?

Sobre el autor de esta entrada

Jaír Amores
Mi nombre es Jaír y soy de la cosecha del 78. Estoy felizmente casado; tenemos dos preciosas hijas, y vivimos en Las Palmas de Gran Canaria, España. ¡Sí! ¡El paraíso! Desde muy chico, ya me atraía la efectividad. Disfrutaba haciéndome un horario, automatizando tareas. Y… no sé si a ti te ha ocurrido también: me daba cuenta de muchas cosas que podrían hacerse mejor. Me sigue pasando, por cierto. Estoy convencido de que la efectividad y la productividad personal son fundamentales, pero… sin olvidar las cosas importantes de la vida. Porque, ¿de qué serviría mejorar si no nos hace más felices?