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¿Qué es mejor? ¿Tirar, rehacer, vender o regalar?

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Si te gusta la efectividad, probablemente también te guste el minimalismo. Ya que le efectividad envuelve eficiencia (gastar pocos recursos), tiene sentido que alguien efectivo busque no complicarse la vida teniendo demasiadas cosas. Para mí, efectividad y minimalismo son 2 caras de la misma moneda.

Francamente, me encanta deshacerme de trastos que ya no se usan y hacer limpieza de cajones. Ahora, ¿qué hacer con eso que ya no quieres? ¿es mejor vender o regalar?

Cuándo tirar

Tiramos mucho, demasiado. Es fácil tirar algo a la basura, pero no es nada eficiente. Por eso, para mí, la opción de tirar solo es válida cuando lo que tiras no lo quieres ni para ti ni para nadie. Puede ser un objeto inútil, dañino, que representa valores contrarios a los tuyos, o que esté tan estropeado que hay que retirarlo.

Cuándo rehacer

La opción de arreglar algo que no usas es lo contrario que la de tirar a la basura. Envuelve un coste enorme de tiempo y probablemente materiales. Es por eso otra opción poco efectiva. Ojo. Hablamos de objetos que retiras porque no usas. En caso contrario, hay que valorar reparar.

Muchas personas le dan una segunda vida a objetos adaptándolos a otros usos distintos al original. Es una opción válida, y si te gustan las manualidades, perfecto. Ahora, como decía antes, el gasto que envuelve hace que sea poco efectivo en la mayoría de casos.

Pros y contras de vender algo que ya no usas

Teniendo en cuenta que tirar a la basura y rehacer algo encaja en muy pocos objetos, nos quedan las 2 opciones restantes. Vender o regalar. Hay puntos a tener en cuenta en el caso de la venta de objetos usados:

  • Vender envuelve tiempo. Tienes que poner un anuncio en páginas de compraventa, o en un estado de Whatsapp. Como mínimo tendrás que decirlo a tus amigos. Si nadie sabe que lo vendes, obviamente nadie te comprará. Además, también tienes que enseñar lo que vas a vender, lo que envuelve más tiempo. Hasta es posible que tengas que hacer alguna pequeña reparación y/o limpieza.
  • Vender tiene ciertas responsabilidades. Dependiendo de lo que vendas, deberás dar una garantía. Como lo que vendes no es nuevo, es posible que recibas alguna queja de clientes exigentes. En algunos casos, hay ventas que pueden llegar a ser ilegales. 
  • Vender requiere un coste emocional. Sobre todo si tienes cariño a ese objeto, que se lo lleve otro, aún pagando, puede doler. También es posible que te quieran bajar el precio, y hasta que te hagan ver que eso que vendes en realidad no vale mucho. (A mí el otro día me quisieron dar una cantidad ridícula por un Kayak que estaba vendiendo. El gesto y la mirada que le eché a la chica que me hizo la propuesta fue como “¿En serio?”. Creo que lo entendió, porque no siguió insistiendo)

Por contra, regalar tiene algunos beneficios: 

  • El coste de tiempo es mucho menor. Puedes ir directamente y donar o regalar eso que ya no te sirve. Incluso si tienes que publicarlo, el proceso será mucho más rápido. Fácil y sencillo.
  • No tienes responsabilidades. No hay nada ilegal, no hay una transacción económica, no hay quejas… Es un regalo, ¿no?
  • No hay coste emocional. Al contrario, hay ganancia. En muchos casos puedes elegir a quién le darás ese objeto. El resultado es que te sientes bien porque has hecho un favor. 

Regalar es una opción efectiva

Hay bastantes puntos más, pero está claro que, si no necesitas el dinero, regalar es la opción más simple y efectiva.

Claro, si necesitas dinero, o si lo que vas a quitar tiene un valor alto, vender es mejor que simplemente seguir guardando algo que ya no te sirve. Y, por supuesto, a menos que sea algo inservible o que vayas a disfrutar de una manualidad, regalar o vender siempre será mejor que tirar a la basura.

¿Qué te parece? ¿Hay algo que ya no te sirve y podría ser útil para otras personas?


*Imagen de cabecera: Ron Porter en Pixabay

Sobre el autor de esta entrada

Jaír Amores
Mi nombre es Jaír y soy de la cosecha del 78. Estoy felizmente casado; tenemos dos preciosas hijas, y vivimos en Las Palmas de Gran Canaria, España. ¡Sí! ¡El paraíso! Desde muy chico, ya me atraía la efectividad. Disfrutaba haciéndome un horario, automatizando tareas. Y… no sé si a ti te ha ocurrido también: me daba cuenta de muchas cosas que podrían hacerse mejor. Me sigue pasando, por cierto. Estoy convencido de que la efectividad y la productividad personal son fundamentales, pero… sin olvidar las cosas importantes de la vida. Porque, ¿de qué serviría mejorar si no nos hace más felices?