Reseña del libro “Superficiales”, de Nicholas Carr

“¿Google nos vuelve estúpidos?”. Así se podría condensar el tema principal de este libro, al que le tenía muchas ganas. La cuestión de base de “Superficiales”, de Nicholas Carr, es si las tecnologías, en particular internet, están afectando nuestra capacidad para pensar, haciéndonos más superficiales. La respuesta parece obvia. Creo que todos sabemos que el mundo actual va demasiado rápido como para profundizar en nada. Pero, ¿hay estudios que lo demuestren? ¿está compensando nuestro cerebro la avalancha de información con otras habilidades que nos permiten seguir avanzando? Este libro responde con claridad todas estas preguntas y muchas más.

Por cierto, el título completo del libro es “Superficiales. ¿Qué está haciendo internet con nuestras mentes?”.

Aspecto y contenido del libro

El libro “Superficiales” es, sin ninguna duda, lo contrario a lo que dice el título. Es bastante profundo. Entra en los detalles y se explaya en mostrar los diferentes argumentos desde muchos puntos de vista.

A diferencia de otros libros más recientes, tanto el lenguaje como el ritmo son un tanto más espesos. Aunque combina muy bien estudios, historias reales, y alguna que otra comparación, no llega a la fluidez que me gusta. Tampoco llega a ser tedioso. Y estoy seguro que depende de tu perfil como lector, es posible que te deleites en esa profundidad que ofrece este libro.

En cuanto al contenido, este libro tiene un único objetivo: demostrar que las tecnologías que usamos modifican nuestra mente, y que nuestras capacidades intelectuales están siendo afectadas de forma negativa por internet.

El propio autor explica su experiencia personal al principio del libro. Cito:

Y lo que parece estar haciendo la Web es debilitar mi capacidad de concentración y contemplación. Esté online o no, mi mente espera ahora absorber información de la manera en la que la distribuye la Web: en un flujo veloz de partículas. En el pasado fui un buzo en un mar de palabras. Ahora me deslizo por la superficie como un tipo sobre una moto acuática.

Ideas y citas clave

Hay algunas ideas de este libro que me gustaron mucho. Por ejemplo, divide las diferentes tecnologías en 4 categorías:

  1. Tecnologías que afectan nuestra fuerza, destreza y capacidad de recuperación (arado, aguja de zurcir, avión de combate).
  2. Tecnologías que extienden el alcance o la sensibilidad de nuestros sentidos (microscopio, amplificador).
  3. Tecnologías que remodelan la naturaleza para servir mejor a nuestras necesidades o deseos (embalse, píldora anticonceptiva, maíz modificado genéticamente).
  4. Tecnologías “intelectuales” que amplían o apoyan nuestra capacidad mental (máquina de escribir, ábaco, libros, internet)

Es este cuarto grupo el que preocupa a muchos pensadores, pues tienen un poder enorme en cómo pensamos.

A partir de esta premisa, el libro se centra en explicar cómo tecnologías como la escritura, el reloj, el audión y finalmente los unos y los ceros del mundo digital, han modificado nuestro comportamiento.

Por supuesto, internet ha sido una revolución, pues, como dice el autor, “se está convirtiendo en nuestra máquina de escribir y nuestra imprenta, nuestro mapa y nuestro reloj, nuestra calculadora y nuestro teléfono, nuestra oficina de correos y nuestra biblioteca, nuestra radio y nuestra televisión”.

Algo que me parece interesante es que el libro lanza algunas predicciones sobre internet. Claro, como fue escrito en el 2010, nos permite saber si algunas de sus ideas se han cumplido o no.

Además de centrarse en cómo nos afecta el uso continuado de internet, el libro toca otros “palos”, como la multitarea (evidentemente, en contra), el podcasting, los libros electrónicos, los hiper-enlaces en los artículos, el sistema tayloriano, el coste por toma de decisiones, y un montón de conceptos super curiosos.

Hay un apartado del libro muy interesante que explica con detalle cómo funciona la memoria. Una comparación que me encantó es la del dedal y la bañera:

Llenar una bañera con un dedal: ése es el reto que afronta la transferencia de datos desde la memoria de trabajo a la memoria a largo plazo.

Claro, se refiere al uso de internet y su flujo ilimitado de información. El problema ya no es solo el tamaño de la memoria de trabajo, un dedal, sino que lo intentamos llenar con un grifo enorme que suelta agua a toda velocidad. Es como intentar leer un libro mientras se resuelve un crucigrama.

Lo peor, como dice el autor, es que internet ha modificado nuestra forma de pensar a tal grado, que deseamos ser interrumpidos. De ahí que ya no leamos en horizontal, sino en vertical, siguiendo una especie de F, mirando un par de líneas arriba, y bajando rápidamente por el resto del texto. Esto explica la falta de concentración de muchas personas. Como dice Nicholas, “estamos evolucionando de ser cultivadores de conocimiento personal a cazadores recolectores en un bosque de datos electrónicos”.

Llegando a la parte final, surge una discusión interesante: ¿es mejor usar la cabeza para almacenar información o deberíamos dejar eso para las máquinas y dedicarnos a crear? En este apartado se explica algo muy interesante: el proceso de consolidación de la información. Los datos no solo pasan de la memoria de trabajo a la memoria. Resulta que hay 2 tipos de memoria: a corto plazo y a largo plazo. Si los datos no se consolidan de forma correcta, nunca llegan a guardarse del todo. Es por eso que sustituir la memoria humana por ordenadores quizá no sea tan buena idea.

En este punto del libro, el autor se vuelve más autoritario. Su opinión es firme. Internet nos está volviendo tontos. Incluso parece aconsejar volver a los libros en papel y a las grandes bibliotecas. 2 citas al respecto:

Cuanto más inteligente sea el ordenador, más tonto será el usuario.

Cuando un obrero que se dedica a cavar zanjas cambia su pala por una excavadora, los músculos de su brazo se debilitan, por más que él multiplique su eficiencia. Un intercambio muy similar a este podría estar llevándose a cabo cuando automatizamos el trabajo de la mente.

Bueno… en este punto tengo una opinión ligeramente distinta. Yo creo que no es cuestión de todo o nada. El hecho de que deleguemos en internet ciertas tareas no implica necesariamente que dejemos de usar la cabeza. Por poner un ejemplo. No me parece muy útil memorizar números de tlf. En el 99,99% de los casos usaré un teléfono con agenda para llamar. Prefiero usar la mente para tocar el piano o aprender mecánica cuántica. Memorizar números de tlf. no te va a cambiar la vida, pero tocar el piano sí.

Ahora bien, la pregunta es: ¿somos realmente libres como para usar internet y al mismo tiempo aprovechar nuestras capacidades? ¿O el uso de internet está atrofiando nuestra mente? ¿Qué opinas tú?

Conclusiones finales

El libro “Superficiales” no te dejará indiferente. Como mínimo, te va a obligar a pensar, a ser consciente de que lo que hacemos y cómo lo hacemos, modifica nuestro cerebro. Pasamos cada vez más tiempo conectados a internet. Al menos, conviene hacer una reflexión sobre cómo nos está afectando esto.

Creo que este libro es lectura obligada para cualquiera que quiera ir un paso más allá de ser un autómata dirigido por la red. En resumen, sí, lo recomiendo totalmente. Aunque sea algo más “profundo” que otros libros, merece la pena.

*Aquí te dejo un enlace referido del libro por si quieres ver más reseñas y opiniones.