¿Te sientes cansado, cansada? ¿Te sucede con más frecuencia de lo que te gustaría? No sé tú, pero observo a mi alrededor que esto de estar cansado es un mal común.
El título de esta entrada es algo pretencioso, pero no te preocupes, que no es ningún elixir milagroso. En realidad, hay un desequilibrio interesante con el cansancio y el descanso que explica dónde está el problema, y la solución.
El descanso no es la solución
¿Te sientes cansado? Pues descansa. ¿Tienes sueño? Pues duerme. ¿Estás triste? No estés triste.
Parece fácil, ¿verdad? Pero no lo es. La prueba es que no funciona. Creemos que, si estamos cansados, descansar lo arreglará. Sin embargo, pasan los días, y por más que nos esforcemos por tomar mejores vacaciones, por dormir hasta las mil los fines de semana, o tumbarnos a ver Netflix sin prisa, el cansancio vuelve a aparecer.
¿Por qué? ¿Dónde está el problema? La realidad es que hay un desequilibrio natural en la ecuación: El cansancio es acumulativo, el descanso no.
Lo desarrollo. Puedes cansarte más y más, pero por más que duermas, no descansarás más. Al contrario, parece haber una curva en forma de campana, en la que, si te pasas de tiempo en horizontal, empieza a hacerte daño.
Sin embargo, el cansancio puede afectarte cada día de forma más agresiva, hasta llegar un momento en que el cuerpo colapsa, y… game over.
¿Cuál es la solución?
Si no puedes compensar cansancio con descanso, solo te queda una forma de arreglarlo. Es como si tuvieras una barca con un agujero por donde entra el agua. Por más que quieras, solo hay una cantidad de litros que puedes sacar. Así que la única opción es evitar que el agujero se haga más grande. ¡Ojo! Porque el agujero no se puede tapar. Es decir, no se puede lograr no cansarse. Bueno, al menos, si quieres lograr algo en la vida.
Vale, lo tenemos claro. El objetivo es cansarse solo de tal manera que el descanso disponible sea suficiente como para compensarlo. Ese sería el punto óptimo para lograr objetivos sin acumular cansancio.
La forma de lograrlo
Este delicado equilibrio requiere de muchas habilidades. Sobre todo, saber planificar ajustando los tiempos, ser disciplinado para cumplir lo previsto, decir que sí y decir que no con sentido común, siendo consciente de las implicaciones de cada compromiso, etc.
Dos claves fundamentales tienen que ver con el ritual de la mañana y el ritual de apagado. Si conoces el método C.A.R. sabrás de lo que hablo. Si no, te lo explico.
La idea es programar en tu calendario un bloque de apagado donde dejes de trabajar, y comiences un proceso de ralentización hasta que llegue la hora de dormir. Puede ser dejar de usar dispositivos electrónicos, ver la tv un rato con la familia, tomar un te, o leer un libro en la cama hasta que te entre el sueño.
El otro bloque que hay que programar es el ritual de la mañana. Como imaginarás, este bloque se refiere al momento de despertar y las primeras actividades del día: desayunar, hacer ejercicio, dar un paseo y sacar al perro, asearte… en lo posible, también sin dispositivos electrónicos y con una velocidad en tus actividades lenta, de adaptación.
Estos dos bloques, obviamente, deben tener una separación de entre 7 y 8 horas de sueño.
Qué más se puede hacer
¡Claro! Estos dos bloques son solo el inicio. Lo ideal es programar tus actividades para que haya horarios de alimentación regulares, dejar bloques libres, hacer time boxing para juntar tareas del mismo tipo, revisar tu calendario y decidir si un nuevo compromiso te cabe o no, y en definitiva, programar tu tiempo para que las actividades que te cansan, tengan su respuesta con un buen descanso.
Pero aunque no hagamos todo esto, solo con saber a qué hora deberías acostarte para comenzar tus rutinas al día siguiente, y que entre medias haya suficiente descanso, ya es un avance enorme. Y si tu horario te lo permite, y haces un 5.2, logrando que los fines de semana lleven otro ritmo, pues mejor todavía.
No digo que sea fácil. Me considero una persona organizada, ¡y tengo un método! Aún así, de vez en cuando peco y me canso. No soy perfecto. Pero conozco el problema. Con el tiempo, me voy conociendo más, y sé cuándo puedo apretar y cuando tengo que parar.
En resumen:
Cada vez son más las personas que rechazan el descanso, que se molestan cuando alguien interrumpe su actividad y que se ponen nerviosos si creen no estar siendo lo bastante productivos.
Sí, quizá esto sea ser productivos, pero desde luego, poco efectivos. Terminarás acumulando cansancio, y ni un retiro de meditación de varios meses será capaz de compensarlo, sobre todo si a la vuelta, repites la faena.
La única solución para el cansancio es limitar la cantidad de actividad que realizas, mientras mantienes un buen descanso. Esto es contrario a lo que mucha gente hace, y te puede colocar en una posición rara. Pero créeme, es una regla natural, y cuanto más pretendamos luchar contra ella, peor será.
A corto plazo no serás el más productivo de la clase, pero a largo plazo, verás como los corredores se van quedando atrás, mientras tú sigues a tu ritmo.