Reseña del libro «Minimalismo digital», de Cal Newport

Me encanta leer a Cal Newport. Me parece que tiene una visión muy efectiva sobre el mundo de la efectividad personal (valga la redundancia). Uno de sus libros más famosos es «Minimalismo digital».

El minimalismo ha pasado de ser una moda pasajera a quedarse entre nosotros, cada vez más, como una forma de aumentar nuestra productividad. A menos objetos que atender, más vida que vivir sin preocupaciones. Ahora, ¿qué pasa con lo digital? Aunque su presencia es más difusa, las aplicaciones, los archivos, las fotos… y todos esos datos hechos con ceros y unos, también ocupan nuestro precioso tiempo.

Con el libro «Minimalismo digital», Cal Newport intenta combinar ambos mundos: minimalismo y digitalización.

Una frase nada más empezar ya deja ver por el agujero de la llave: «La tecnología no es mala o buena en sí misma, la clave está en usarla de acuerdo con nuestros valores y necesidades».

Las bases

La primera parte del libro, titulada «Las bases», se dedica a reforzar la idea. Creo que esto no era del todo necesario, porque si lees un libro sobre minimalismo digital, seguramente estás buscando reducir tu carga digital. Aún así, para el que tenga dudas, en este apartado se dinamitan a base de estudios y lógica.

El libro se esfuerza mucho en definir qué es un minimalista digital y cómo piensa. «Incluso cuando una nueva tecnología promete apoyar algo que el minimalista valora de verdad, aún debe superar una prueba más estricta: ¿es esta la mejor manera de usar la tecnología para apoyar este valor?».

Me gustó muchísimo la parte en que se habla de David Thoreau y sus tablas para calcular cuánto le costaba vivir en su famosa cabaña. La pregunta detrás del escenario era: ¿cuánto tiempo de su vida debía sacrificar para mantener ese estilo de vida minimalista? Una vez hechos los cálculos, llegó a la conclusión de que necesitaba trabajar un día a la semana. (Bravo Thoreau!!)

Prácticas

La segunda parte, que lleva el título «Prácticas», es donde está la chicha. En mi caso, al haber leído «Deep work», también del mismo autor, hubo ideas que me sonaron repetitivas. No está de más. Y si no has leído el libro anterior, probablemente encontrarás buenos puntos aquí.

Creo que muy muy resumida, la idea clave es: Una herramienta digital debe valorarse, no por si es buena o mala, sino por si está de acuerdo con nuestros valores, y si es la mejor opción para nuestros objetivos. Puedes usar un martillo para apretar una tuerca. Aunque lo mejor sería una llave inglesa. Y todavía más efectivo si usas una llave del tamaño apropiado. Lo mismo con herramientas como las redes sociales. ¿Te pueden servir para conectar con tu familia? Sí. ¿Hay alguna opción mejor? Seguro.

Pero Cal no se queda aquí. La pregunta final es: Una vez que he decidido usar una herramienta digital porque me gusta y creo que es útil, ¿cómo puedo usarla de la forma más efectiva?

Al final de la segunda parte del libro, encontré ideas muy muy prácticas que nos ayudan a aprovechar lo bueno de la tecnología. Cosa fina.

Por ejemplo, se explica que, en 2017, el 88% de los ingresos de Facebook provenían de su app para el móvil. Y sigue subiendo. ¿Qué quiere decir esto? Cal explica que el ejército de ingenieros de Facebook, y por extensión, de las demás redes sociales están centrados en mejorar sus apps móviles para engancharte al máximo. Esto nos da una salida: desinstalar las aplicaciones de redes sociales del móvil pero mantener las cuentas. Si queremos sacar beneficio de las redes y no al revés, podemos acudir al ordenador de casa o al de la biblioteca para consultar lo que queramos y salir huyendo. Algo así como Robin Hood contra un imperio de ladrones de atención. Personalmente recomiendo darte de baja de TODAS las redes sociales. Pero si consideras que te son útiles, la idea que presenta Cal Newport puede ser una solución intermedia.

Otra idea que me gustó: Un ordenador, y un smartphone también, son aparatos multifunción. Esto permite a un usuario hacer muchas cosas con un mismo chisme. También es bueno para los fabricantes, que con un solo producto atacan a un montón de tipos de cliente objetivo. Hasta aquí genial. Ahora… hay una confusión terrible. Muchas personas creen que como su aparato es multifunción pueden hacer de todo todo el tiempo. Esto es multitarea. Y ya sabemos lo que la ciencia opina: merma la productividad. Por eso, aunque sea irónico, para que nuestros aparatos electrónicos nos hagan más productivos, debemos estudiar qué funciones bloquearemos y cómo y cuánto tiempo dedicaremos a las que sí son útiles. Si no invertimos ese tiempo a pensar y planificar nuestro uso de las herramientas tecnológicas, difícilmente nos harán más productivos.

La mayoría de las ideas van en una línea: prescindir un poco más, o al menos un poco, del móvil. De hecho, otra idea que Cal propone es usar el teléfono para lo que debería ser un teléfono. Sí, nos referimos a llamar. Enemigos de los teléfonos inteligentes que hacen de todo, existen los teléfonos tontos, que tienen la capacidad (ohh) de llamar, y alguna función extra. Si todavía lo tienes en un cajón, salir a la calle con tu Nokia 3310 te permite seguir conectado al mundo real, al mismo tiempo que te desconectas de internet. ¿Y cuándo miro Twitter? Tranquilo, Cal te permite tener un ordenador en casa para recibir tu dosis.

Conclusiones finales

En el fondo, el libro no anima a dejar las redes sociales ni ninguna otra herramienta o dispositivo. Más bien, el punto es usarlas con cabeza.

En general, el libro me resultó muy fácil de leer, no muy largo (a pesar de todas las batallitas que cuenta), y con algunas joyas prácticas, sobre todo en la parte final.

Si te gusta el minimalismo, la efectividad, y sientes que puedes liberarte un poco del mundo digital, este libro es una ayuda. Por si te es útil, te dejo el enlace referido a Amazon por si quieres ver más reseñas y opiniones.