Reseña del libro “El arte del mínimo esfuerzo”, de Bárbara Berckhan

¿Qué sientes al oír la expresión “el arte del mínimo esfuerzo”? Creo que muchos piensan de forma negativa al respecto. Sin embargo, la efectividad personal tiene como objetivo lograr resultados, precisamente con el mínimo esfuerzo posible. Si puedes llevar una piedra en una carretilla, ¿por qué ibas a echártela al hombro? En este artículo, vamos a reseñar un interesante libro titulado: “El arte del mínimo esfuerzo. Cómo conseguir más con menos”.

Aspecto y contenido del libro

Este libro es bastante corto y de fácil lectura. La autora no se ha complicado la vida, haciendo honor al título del libro.

Ya en el índice podemos observar la simplicidad del libro. Una introducción y una serie de temas principales sustentados por capítulos breves. Al final de cada tema principal un resumen con los puntos prácticos.

Además, al final del libro hay una sección titulada: “Resumen para aficionados a la lectura rápida”. Me gusta el concepto, porque la verdadera lectura rápida es leer lo esencial, más que ir muy rápido. Muy bien, se ve que la autora practica lo que predica.

El libro termina con una breve bibliografía.

El objetivo del libro está implícito en el título. La idea es buscar estrategias para gastar el mínimo esfuerzo posible. Ya en la introducción, la autora dice lo siguiente:

Seguro que lo has notado: un monumento se desmorona lentamente. Es el monumento al trabajador incansable. Trabajar mucho y pasar muchas horas en la oficina estaba muy bien visto, antes. La mayoría de la gente creía que el éxito se conseguía siendo muy trabajador. Quienes se desloman prosperan, consiguen algo en la vida. Eso era antes.

Lo cierto es que ese tipo de trabajo está pasando a la historia. El lema “Ya descansaré cuando me muera” está empezando a sonar mal, sobre todo al observar el alto precio que suelen pagar las personas muy trabajadoras sí, pero con poco sentido del equilibrio.

El libro demuestra que la creencia de que con mucho se consigue mucho es radicalmente falsa. En este sentido, concuerdo totalmente con la autora. El objetivo es ser efectivos; trabajar de forma inteligente.

El libro va desarrollando las diferentes ideas de forma sencilla y agradable. No tiene demasiados ejemplos ni testimonios, sino que se centra en la parte práctica. Va muy “al grano”.

Ideas y citas clave

El libro se podría dividir de la siguiente manera:

  • Después de la introducción, en los tres primeros capítulos, se explica cómo reducir la lista de obligaciones.
  • En la segunda parte se explica cómo hacer lo correcto en vez de ser tan trabajador.
  • La tercera parte se centra en cómo desconectar y evitar las presiones y el estrés. Incluso se aconseja dejarse llevar por la pereza y aún así, aumentar el rendimiento.

Personalmente, la parte que más me gustó fue la primera. Creo que es un problema grave de nuestra sociedad. Queremos abarcar demasiado, y por muy organizados que seamos, no es posible hacerlo todo. Por eso, reducir el peso de nuestras listas de tareas es fundamental.

Un punto interesante que el libro explica es dónde crecen las tareas. Sabiendo esto, es mucho más sencillo tenerlas controladas. Bajo el subtítulo “Cómo domar las tareas poco importantes”, dice:

Las tareas poco importantes crecen donde tú asumes obligaciones. […] Quien mucho abarca, también tiene que resolver muchas cosas.

El libro da algunos buenos consejos, como seleccionar y tirar, o comprar sólo cosas fáciles de cuidar.

Otra parte que me gusto es el capítulo titulado: “No busques la perfección, solo lo esencial”. Ahí dice:

Quienes tienden al perfeccionismo, son un imán para las cosas sin importancia. Sí, el perfeccionista es el primero en descubrirlas. Se da cuenta de que el cuadro de la pared está un poco torcido. Los demás ni lo notan.

Además de luchar contra el perfeccionismo, otro buen consejo es poner las tareas poco importantes al final, nunca al principio. Como dice la autora, las lavadoras estropeadas y otras tareas rutinarias no necesitan lo mejor de nosotros, así que se pueden hacer al final.

El libro hace también algunas advertencias sobre el exceso de reuniones y el mal hábito de aparentar trabajar mucho. Dice:

El noventa por ciento es espectáculo, y solo el diez por ciento son resultados concretos.

La realidad es que a las personas sobrecargadas les falta una gestión sofisticada de su tiempo, o una técnica de trabajo más eficiente. Y así, la autora enlaza el título con la organización. “Toda fatiga innecesaria surge de la fricción”.

Hay un ejemplo que me parece brillante. Se trata de las tapas de los zumos. Habrás podido comprobar que van muy duras. Así que tienes que hacer mucha fuerza para abrirlas. Sin embargo, si le das un toque en el lugar correcto, la tapa se abrirá casi sin esfuerzo. Quien conoce ese truco, no gasta fuerzas en intentar abrir el zumo, sino que va directamente a ejecutar el truco. Esto sirve para la mayoría de las actividades. El objetivo es encontrar el truco.

Muy recomendable la parte final, sobre todo para aquellos que se sienten mal por descansar un rato. La autora esgrime algunas razones por las que el descanso es parte esencial del rendimiento correcto.

Conclusiones finales

La verdad es que he dudado un poco si reseñar o no el libro. No es un gran libro, al menos para mi gusto. Es corto y no usa una narrativa brillante. Pero por otro lado, creo que, dado el tiempo que tendrás que invertir en leerlo, es bastante rentable.

Aunque la autora haya elegido un estilo práctico, sus consejos me parecen en su mayoría muy acertados. Además, todos los consejos pueden ser aplicados de forma muy sencilla. También hay algunos capítulos bastante inspiradores.

Así, recomendaría este libro como lectura tranquila, sin demasiadas pretensiones, simplemente para disfrutarla. También como un primer acercamiento al mundo de la efectividad personal.

*Aquí te dejo un enlace referido del libro por si quieres ver más reseñas y opiniones.