Reseña del libro “Cómo vivir con veinticuatro horas al día”, de Arnold Bennett

En un grupo de mastermind en el que estoy hablaron de un libro con un título muy interesante: “Cómo vivir con veinticuatro horas al día”, de Arnold Bennett. Se trata de un ensayo con tan solo 90 páginas en papel. Así que pausé una lectura bastante más larga en la que estoy enfrascado, para comerme esta “golosina”.

El libro tiene una característica que me hizo volar la cabeza, y que te mencionaré al final.

Aspecto y contenido del libro

El libro no tiene un esquema definido, más allá de un prefacio y una sucesión de capítulos. Tengamos en cuenta que se trata de un ensayo breve.

En cuanto a la traducción, es poco actual y algo enrevesada. Aún así, en este caso, se lo vamos a perdonar.

El objetivo es bastante claro: Cómo ganar varias horas al día.

Está orientado a un trabajador típico de oficina, que va al trabajo en transporte público gastando unos 50 minutos, dedica una jornada de 8 horas, y cuando vuelve a su casa, está cansado y se dedica a actividades ociosas sin mayor trascendencia. El autor habla también de la sensación de irse a dormir todos los días con un montón de pendientes que nos gustaría hacer pero, para los que no tenemos tiempo.

Ideas y citas clave

La pregunta del millón. ¿Cómo ganar tiempo?

Para empezar, el autor dedica bastantes lineas a advertir de la dificultad de lograrlo.

Hay una cita que me gustó:

“Si cree que podrá lograr su propósito armado solo con bolífrafo, papel y algo de ingenio para diseñar un horario, más le valdría arrojar la toalla ahora mismo”

A lo largo del libro se van dando ideas para conseguir “ganar tiempo”. Las he estructurado en 6:

1. Dormir menos tiempo. Levantarse temprano.

“Mi opinión, cada año más firme, es que el descanso no deja de ser en buena medida una cuestión de hábitos… y de pereza. Estoy seguro de que la mayoría de la gente duerme tanto porque no se le ocurre ningún otro pasatiempo mejor”

“La mayoría de la gente acaba idiotizada de tanto dormir” (cita a su vez de un médico al que consultó)

Yo creo que el descanso es importante, vital de hecho. El autor es algo radical aquí, aunque más adelante especifica que la clave es acostarse antes, y también deja caer la regla de los 3 tercios (en la que se duerme 8 horas). Menos mal.

2. Eliminar inputs de poco valor

Menciona las noticias, por ejemplo.

3. Entrenar la mente

“Una de las verdades cardinales que mi hombre típico ha de aprender es que la mente es capaz de grandes esfuerzos sostenidos; no se fatiga como un brazo o una pierna. Lo único que pide no es reposo -salvo durante el sueño-, sino variedad.

(Estoy de acuerdo. La mente se fatiga con tareas que le exigen mucho durante mucho tiempo)

“La gente se queja de su incapacidad para concentrarse, sin caer en la cuenta de que está en sus manos lograrlo. Y sin capacidad de concentración -esto es, sin el poder para regir nuestra mente y asegurarnos su obediencia- no es posible vivir de verdad. El control de la mente constituye el pilar básico de una vida plena.”

El autor recomienda concentrar la mente en una sola cosa. También se sugiere la práctica regular de lo que podríamos llamar “mindfullness”.

4. Introspección. Conocerse a uno mismo.

5. Consumir información de calidad

Se critica abiertamente la lectura de novelas. (Coincido en parte; para mí tiene el mismo valor ver un partido de fútbol, que ver la tv, que leer una novela; gastas mucho tiempo y no te da recompensas salvo el placer en sí; tiene su lugar, pero no hay que abusar)

Aconseja centrarse en la lectura de libros técnicos sobre algo que nos guste. Y pone un ejemplo interesante:

Una persona va a un concierto, y lo disfruta, pero en realidad no tiene ni idea de lo que está escuchando. No sabe cómo se configura una orquesta, porque el del oboe cobra más que el violinista, ni qué obras se están tocando, etc. Ahora, si de verdad le gustan los conciertos de música clásica, y dedica un tiempo a leer y aprender sobre el tema, entonces sí que disfrutará de la experiencia.

6. Meditar en lo que se lee

Proporción 1 a 2. 90 minutos de lectura técnica, y 45 de meditación sobre lo leído. (Suena bien, pero no conozco a nadie que haga esto; yo no lo hago)

Al final del libro, pone un punto de cordura sobre el control del tiempo:

Al embarcarse en la misión de sacar partido a todo el tiempo, no está de más que uno recuerde que es de su tiempo del que debe ocuparse, no del de los demás; que la Tierra ya giraba sin mayores contratiempos antes de que uno comenzara a cuadrar su presupuesto horario y que así lo seguirá haciendo. Asimismo, tampoco conviene dar excesiva publicidad a lo que uno anda haciendo, ni dejar traslucir su desconsolada tristeza ante el espectáculo de un mundo que deliberadamente malgasta tantas horas cada día, de tal manera que nunca llega a vivir de verdad.

También habla del peligro de acabar yendo siempre con prisas, con tal de abarcar lo programado, como si viviésemos en una cárcel.

No aconseja saltarse el programa, sino modificarlo dando por sentado que fuimos demasiado positivos al planificarlo.

Un truco que nos regala es pasar de una actividad a otra regalándonos 5 minutos de pausa mental.

¿Cómo lograr sacar varias horas al día entonces?

Resumiendo todos los puntos, la recomendación del libro es:

  • Reservar un bloque de tiempo por la mañana para controlar la mente y hacer introspección, y varios bloques de tiempo por las tardes para estudio y meditación sobre lo aprendido. Con eso lograremos disfrutar de lo que nos gusta. Y todavía quedarían los fines de semana.

¿Te suena? ¡¡¡TIMEBLOCKING!!!

Pero lo mejor está por venir. Te dije que había una característica que me flipó. Y es que este libro está escrito en 1908.

No puedo menos que pensar en algunas preguntas al respecto:

¿Es el problema del tiempo algo moderno o siempre ha estado ahí? ¿Y la solución? ¿La tenemos en nuestras manos pero no la aplicamos? ¿O es algo más complejo?

Conclusiones finales

En conclusión, un libro muy interesante, breve pero contundente. Con ideas que todavía hoy día podríamos aplicar. Con un humor inglés irónico y muy polémico (sobre todo para la época de entonces). Un libro que te va a hacer pensar mucho, y del que se pueden sacar conclusiones prácticas.

Recomiendo este libro totalmente, pero eso sí, con una lectura sin mayores pretensiones. El punto no es si lograremos una vida más plena o de si rescataremos 3 horas al día, sino de si las cosas básicas las estamos cubriendo y si en los siglos de historia, hemos aprendido algo de valor.

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