10 trucos para ser más puntuales

“En cinco minutos estoy ahí”, “Estoy saliendo, dame un poco de margen”, “¡Vaya! Disculpa. Se me ha hecho tarde”. ¿Te suenan estas frases? Seguro que sí. Bien porque las has dicho tu, o porque las has oído, o probablemente ambas cosas. Pero… ¿es tan malo ser impuntual? ¿Qué puedo hacer si me esfuerzo para llegar a tiempo, pero no lo consigo? En este artículo vamos a ver algunas razones para mejorar la puntualidad, y 10 trucos para mejorar nuestra puntualidad.

Excusas

De las excusas del principio, la de “se me ha hecho tarde” es la mejor. Le echas la culpa a algo etéreo, reconoces que el tema va contigo, pero al mismo tiempo echas balones fuera. La realidad es que, normalmente, la culpa es nuestra.

Las otras frases suelen ser incorrectas, por no decir inciertas. Como esa de “En cinco minutos estoy ahí” (le falta media hora), o “Estoy saliendo, dame un poco de margen” (lo dice en pijama y con voz de dormido), y seguro que se te ocurren unas cuantas más.

Un cálculo para la impuntualidad
Un cálculo para la impuntualidad

La puntualidad es cada vez más importante

Antiguamente esto de llegar a tiempo no era tan importante, aún así, el ser humano se ha esforzado mucho para conseguir medir el tiempo de una forma estandarizada. ¿Por qué tanto esfuerzo? Está claro que vivimos en un mundo ultra competitivo, con muchas cosas por hacer, y poco tiempo para perder. Por eso, para aprovechar el tiempo necesitamos a nuestra amiga la puntualidad.

Claro, en la vida tan ocupada que muchos llevamos, es normal que alguna vez lleguemos tarde. Aunque lo cierto es que una buena organización puede evitar la mayoría de estos incidentes, llegar un día tarde no es grave. Más bien nos referimos a llegar tarde como costumbre, como hábito.

La impuntualidad es «elegante»… ¿en serio?

¿Y es tan malo ser “tardón”? Hay quien dice lo de “mejor tarde, que nunca”. Es verdad, pero mejor todavía llegar a tiempo, ¿no? También hay el que cree que llegar un poquito tarde a propósito te da un toque de elegancia. Sin embargo, la realidad es que, bueno, puedes conseguir llamar la atención, pero no habla bien de ti. No, no es elegante.

Además, ¿cómo te has sentido cuando has tenido que esperar por alguien? Pues eso logra la persona que llega tarde. Incluso él mismo se hace daño: estrés, prisas, errores. 

Las personas impuntuales, con las carreras, suelen dejar las llaves atrás, pierden empleos, viajes… La impuntualidad está atada al fracaso.

En muchos casos, la persona impuntual se ve “obligada” a faltar a la verdad para justificar su tardanza. Lo hace porque en el fondo siente vergüenza, culpa. 

La impuntualidad no habla bien de ti

Por otro lado, ¿qué te dice de alguien el que llegue tarde siempre? ¿qué tipo de organización crees que lleva esa persona? Es bastante probable que una persona así se gane una fama, le pongan motes, o hasta hagan chistes de él.

Eso sí, la impuntualidad es creativa al máximo. Siempre tiene excusas, parece que el universo entero está conspirando siempre para que lleguemos tarde (vamos a ponerle un accidente que hoy parece que llega a tiempo). No es así. Y echar la culpa a los demás tampoco es muy positivo que digamos. 

Así que ser impuntual, bueno, lo que se dice bueno, no es. En términos de efectividad, llegar tarde es pésimo. El tiempo es oro. Y el tiempo que se pierde en esperas innecesarias es dinero.

No se confía en alguien que llegue tarde. Sí, es posible que le haya pasado algo. Ok, pero… ¿por qué no llamó desde que supo que no llegaba a tiempo? 

10 trucos para ser más puntuales

Está claro que la impuntualidad no es una meta a conseguir. Así que, pasemos a la acción. Vamos allá con esas 10 formas de mejorar nuestra puntualidad:

1. El efecto robo

Primero, es necesario ser consciente del efecto que causamos en los demás. Piensa que cuando llegamos tarde mandamos un mensaje, sobre todo cuando nos esperan, o también cuando te dan un tiempo para una tarea, y después de ti va otra persona. Estás diciendo: “Mi tiempo es más importante que el tuyo”. Estás siendo un poquito orgulloso en el fondo, egoísta también. Y estás menospreciando al otro.

Además, es un robo. La persona o la organización que espera por ti, pierde su tiempo. Se lo estás quitando a la fuerza. Si de verdad nos importan los demás, esto será una buena razón para esforzarse. Claro, hay que sentarse y hacer un ejercicio de reflexión interior.

2. Daño propio

Otra cosa que nos va a motivar es darnos cuenta del daño que nos hacemos a nosotros mismos. Ya no sólo las pérdidas de tiempo o económicas que mencionamos antes, sino el daño a nuestra salud. Por eso aprender a ser puntual es un acto de respeto a uno mismo.

3. Ponte un castigo

Un truco relacionado con esto: cada vez que llegues tarde, regala dinero como castigo (no vale ponerlo en la hucha, que igual te gusta el invento). Tampoco sirve correr. Hay que obligarse a no ir con prisa. Igual llegas tarde, pero no pones en riesgo a nadie. Eso sí, hay que disculparse, no vayan a pensar mal de nosotros.

4. Reconócelo

También puedes hacer una marca en un calendario o libreta cada vez que llegues tarde. Pide a un amigo o familiar que sea sincero y te diga si eres o no tardón. A lo mejor tienes un problema, y no lo sabías. Para solucionar la impuntualidad, hay que reconocerla.

5. Agéndalo

Tener una buena agenda. Deberíamos poner todas las citas en el calendario. Y es posible que, al hacer esto, te des cuenta de que el problema no es tanto que seas impuntual, sino que es imposible que seas puntual. Te has cargado con tantas actividades que no da literalmente tiempo para todas. Así que la solución es ser un poquito humilde y delegar o rechazar tareas. O hasta pedir ayuda. Tener tiempo libre es importantísimo hoy en día (pero esto es otro tema).

6. Duerme bien

También puede influir el sueño. No me voy a extender aquí, porque ya hablamos de cómo dormir bien. Además, está claro. Si no has dormido correctamente, te va a costar levantarte y empezarás el día en una contrarreloj.

7. Cálculo de máximos

Otra cosa que nos puede ayudar, sobre todo al principio es marcarnos tiempos usando el sistema de cálculo de máximos. ¿Cuánto tiempo tardo como máximo para hacer esto? (prepararme, vestirme). No vale decir: “bahh… yo tardo 10 minutos”. Hay que calcularlo varios días. Y después escoger el mayor tiempo, en vez de el promedio. Eso es un cálculo de máximos y nos dará el tiempo que necesitamos de antelación para llegar en la hora prevista. Claro, aquí hay que ser un poco pesimista. Una ayuda esencial es el Google Maps, que nos dice los tiempos aproximados para llegar a un sitio dependiendo de la hora o del medio de transporte.

8. Preparación previa

La puntualidad envuelve preparación previa. Quizá, la noche anterior, podemos dejar todo preparado, o en la mañana si la cita es a la noche. El orden aquí tiene mucho que ver. Nos va a facilitar encontrar las cosas para no perder precisamente tiempo en buscar. Incluso es útil poner las cosas cerca de donde se van a usar.

9. Margen de error

Además, es bueno añadir un poco de tiempo de margen para imprevistos. Así no vamos con prisa (nos ahorramos alguna que otra multa o peor, un accidente), y evitamos el estrés. ¿Que llegamos a tiempo? Quizá alguien piense que esto tampoco es bueno, que es perder el tiempo. Solución: piensa en cosas que puedas hacer si te toca esperar un rato. Leer un libro, alguna llamada de tlf, redactar un mail, limpiar el coche, asaltar un banco…

10. 15 minutos antes

No recomiendo adelantar el reloj. No he visto que funcione, a menos que te lo adelanten otros sin que tu te enteres, pero sólo servirá hasta que te des cuenta. Es más efectivo obligarse a ser puntual. De hecho, lo ideal es llegar un poco antes. Es decir, si la cita es a las 6, intentemos llegar 15 minutos antes.

En conclusión:

La puntualidad es una de esas cosas que habla por ti. Es una virtud. Cuando una persona llega normalmente a tiempo, da una imagen de serenidad, de control, de organización, de respeto a los demás. Hemos hablado fundamentalmente del día a día, pero los mismos puntos se pueden aplicar a las empresas. También se ponen plazos y hay que cumplirlos. 

Parte de lo que hablamos es una cuestión de actitud hacia el tiempo. Si ves el tiempo como un enemigo, te quitará la vida, pero si lo ves como un amigo, te la dará. El tiempo no se puede manejar. Lo que manejamos son nuestras acciones, y la puntualidad nos ayuda. Tener claro este concepto ayuda un montón.

Eso sí, la puntualidad tiene un problema. Lo expresa muy bien una frase que se atribuye a Franklin Jones:

El problema con ser puntual es que nadie esta ahí para apreciarlo, excepto tú mismo, es decir, la persona más importante en tu vida.

Franklin P. Jones