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Sí que puedes condicionar al medio

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Hace unos días, estaba conversando con un amigo. Él venía de otro país, y comentaba los efectos de haberse mudado. Decía que allá en su tierra, la situación era lamentable, y que en ese entorno, era difícil crecer. Entonces citó una frase:

Tú no condicionas el medio; el medio te condiciona a ti

Es muy buena frase, y tiene mucha razón. Lo cierto es que somos el resultado de lo que nos rodea, en gran parte. Nuestros amigos, la condición social existente, las costumbres… el entorno, nos va moldeando. Pero al contrario no sucede lo mismo. No puedes cambiar todo lo que hay a tu alrededor. Algo que lo ejemplifica muy bien es lo que sucede si metes en un armario a un hombre y a un cerdo. ¿Saldrá el cerdo oliendo a hombre? ¿O saldrá el hombre oliendo a cerdo?

Algunas personas, conscientes de ello, deciden mudarse a otro sitio como recurso para “cambiar” el medio.

Aún así, me faltaba algo. Algo fallaba. Tenía una sensación de desacuerdo. Era muy injusto, y me hacía sentir limitado. ¿Tienes que resignarte a las circunstancias? Sí, claro, uno puede cambiar por dentro, pero inevitablemente el entorno seguirá influyendo en ti. Y entonces, caí en la cuenta. La clave está en la palabra “medio”.

Tipos de medio

Antiguamente, solo había un “medio” o entorno. La familia, los amigos, la escuela, el trabajo, los vecinos… Sin embargo, vivimos en un mundo muy distinto, y ahora existen los medios digitales. Conducimos de camino al trabajo escuchando una emisora de radio, música en spotify o un podcast. Leemos el periódico y algún que otro blog, como este. Tenemos amigos y seguidores en redes sociales, y chateamos con personas que viven en la otra punta del mundo.

Ese medio nos influye tanto o más que el entorno físico. Como muestra, un botón. Puedes ver a alguien caminando en una gran ciudad, con los auriculares puestos, y mirando totalmente concentrado la pantalla del móvil. ¿En qué mundo vive? ¿En el físico, o en el virtual?

El punto aquí es que, aunque los medios digitales también nos afectan, son muy fáciles de modificar. Así que aquí ya no se cumple la frase de “Tú no condicionas el medio; el medio te condiciona a ti”. Ahora sí que tienes un gran poder.

Puedes elegir leer un periódico, u otro, o ninguno. Te puedes desuscribir de un podcast tocando un botón. Puedes hacer “limpieza” de amigos en las redes sociales, o bloquear a alguien que te está fastidiando. Traslada todo eso al medio físico. Es como si con un gesto te cambiases de barrio, o eliminaras a algún ex-amigo molesto. Realmente es muy fácil modificar el medio digital.

Modificando el entorno con cabeza

A pesar de este enorme poder que tenemos en la punta de los dedos, no solemos usarlo de forma inteligente. El otro día, conversaba con el grupo de MasterMind sobre los podcasts que escuchamos cada uno. Nos compartimos los listados y vimos algunas buenas ideas.

Sin embargo, me descubrí poniendo razones poco sensatas para escuchar un podcast u otro. Pensé en cosas como “me aburre”, “me resulta muy empalagoso”, o “es muy largo”. Son razones válidas, pero… ¿es así como debería modificar mi entorno digital? ¿Con caprichos?

Al mezclar la frase de mi amigo, con esta conversación sobre podcasts, caí en la cuenta de que no estaba aprovechando la enorme capacidad que tengo para modificar el medio. Lo cierto es que puedo crearme una lista de podcasts que me influyan de una manera u otra. Así que dediqué un tiempo a eliminar podcasts que no me estaban aportando nada útil, y añadí alguno que me podía venir bien.

Este mismo proceso se puede repetir con todas nuestras aplicaciones y costumbres digitales, logrando diseñar un “medio” digital hecho a nuestra medida, que irá influyendo en nosotros para lograr nuestros objetivos.

En resumen

Resumiendo, aunque nos frustre, poco podemos hacer por cambiar el entorno físico. Recuerda el armario. Pero sí que podemos modificar de forma sencilla e inteligente el entorno digital en el que nos movemos.

Una forma sencilla es programar un bloque periódico cada 3 o 6 meses, para revisar lo que consumimos en internet (podcasts, blogs, marcadores del navegador, etc.).

Por supuesto, siempre será mucho mejor cambiar desde dentro hacia fuera. Pero si además, mejoramos lo de “fuera”, las posibilidades de mejora se multiplican. ¡Kaizen!

*Imagen de cabecera: ELG21 en Pixabay

Sobre el autor de esta entrada

Jaír Amores
Mi nombre es Jaír y soy de la cosecha del 78. Estoy felizmente casado; tenemos dos preciosas hijas, y vivimos en Las Palmas de Gran Canaria, España. ¡Sí! ¡El paraíso! Desde muy chico, ya me atraía la efectividad. Disfrutaba haciéndome un horario, automatizando tareas. Y… no sé si a ti te ha ocurrido también: me daba cuenta de muchas cosas que podrían hacerse mejor. Me sigue pasando, por cierto. Estoy convencido de que la efectividad y la productividad personal son fundamentales, pero… sin olvidar las cosas importantes de la vida. Porque, ¿de qué serviría mejorar si no nos hace más felices?