Preocupación espaciada

¿Estás preocupado o preocupada por algo? ¿Te ronda un problemilla por la cabeza cada dos por trés? Es muy posible que sí. ¡Todos tenemos preocupaciones! Sería un poco presuntuoso decirte que puedes librarte de ellas. Pero, ¿qué hay si las «espaciamos» en el tiempo?

El efecto de memoria espaciada

Una de las mejores técnicas de memorización que se han descubierto hasta la fecha es la memorización espaciada. Consiste en hacer repasos de la información durante un periodo largo de tiempo, en vez de un solo repaso en un corto espacio de tiempo. El fenómeno fue descrito en un libro de 1885 por por Hermann Ebbinghaus. (No te preocupes, hoy no hablaremos de técnicas raras)

La idea es trasladar esa estrategia a las preocupaciones. Te pongo un ejemplo:

Hace algo más de un año, en la lejana época pre-covid, dos amigos recibieron una invitación para hacer una presentación en un evento en el que yo solía participar. En esa ocasión no se me invitó. Para uno de mis amigos era la primera vez que iba a participar. En el caso del otro, había impartido conferencias en otros sitios, pero no en ese lugar. Así que mis dos amigos estaban muy contentos, pero también muy preocupados. Comenzaron a preparar su ponencia con bastante tiempo de antelación.

Por una casualidad, me enteré de que yo sí había sido invitado a participar, pero por un error en una letra, el correo nunca llegó. Así que con poco más de un mes recibí la invitación, que gustosamente acepté. Era toda una alegría que los 3 amigos participáramos juntos. Claro, ellos ya tenían preparada su ponencia, y yo no.

Todavía había margen, así que, fiel al estilo C.A.R., programé bloques de tiempo para prepararme con el tiempo de antelación suficiente para hacer algo digno. Ni demasiado pronto, ni demasiado tarde. Y entonces llegó el desastre. Coronavirus por todos lados y evento cancelado.

¿Y qué pasó con la preocupación por presentar una buena exposición? Nunca la tuve. Al principio, no me enteré, y antes de que pudiera comenzar a preocuparme, el evento se anuló. Por contra, mis amigos gastaron su preocupación al principio, y desgraciadamente, de poco les sirvió.

Podría contarte bastantes más anécdotas más al respecto. Y estoy seguro de que tú has pasado también por alguna situación similar. ¿Te ha pasado alguna vez que estás super preocupado por una prueba médica y al final te dan resultados positivos? ¿Te has preocupado un montón por programar un día en particular para que al final no pudieses hacer nada de lo que tenías planeado?

Espaciando la preocupación

En sesiones de coaching, se suele pedir a alguien que vive anclado a las preocupaciones que las ponga por escrito, cada una en un papelito. Después, debe guardar esos papelitos en una caja, cerrarla, y ponerse un recordatorio para abrir esa caja dentro de x días. Pasado ese tiempo, la persona abre la caja, y, ¡sorpresa! ¿Cuántas de esas terribles predicciones se cumplieron? A veces, ninguna.

Pues bien, vamos a hacer lo mismo, pero siendo más concretos. Imagina que te preocupa algo. ¿Qué deberías hacer? ¿Cuáles son los pasos a seguir?

  • Captura esa información (C del método CAR). El simple hecho de poner por escrito esa preocupación puede clarificar mucho las ideas.
  • Cuando la analices (A del método CAR) piensa si realmente es una preocupación real. Si así es, si hay algo de lo que deberías preocuparte, pregúntate cuándo. Recuerda, la idea es «espaciar» la preocupación. Quizá solo deberías preocuparte un mes antes del evento, o cuando te den los resultados de la prueba. Bien, cuando lo tengas claro, programa un bloque de tiempo en tu calendario que ponga: «preocuparme por …».
  • Cuando tengas la tentación de preocuparte de nuevo, revisa tu calendario. Puedes usar el buscador. Al ver ese bloque ese día determinado, sentirás la liberación de saber que todavía no te toca preocuparte.
  • Es muy posible que en futuros análisis, y antes de que llegue el momento de preocuparte, aparezcan elementos en tus bandejas de entrada que estén relacionados con esa preocupación. Es incluso probable que ese bloque futuro que habías programado ya no tenga sentido y tengas que borrarlo.
  • Finalmente, si no ha pasado nada raro, llegará el día en que, cuando revises (R del método CAR) veas que, ahora sí, debes preocuparte. Hazlo.

Si repites estos pasos cada vez que tengas una preocupación, lograrás «espaciarla» en el tiempo.

Es algo así como un salto de longitud. Si observas a los atletas, ellos siguen una serie de pasos al saltar, siempre en el orden correcto y en el momento correcto.

Obviamente, no vas a eliminar las preocupaciones, pero sí que minimizarás el efecto de angustia constante que provoca estar preocupado por cosas que quizá nunca sucedan.

Resumiendo

El ser humano es muy bueno generando preocupaciones. Es curioso, porque pre-ocuparse es ocuparse antes de. Y en muchos casos, esto es tremendamente poco efectivo. Tenemos otra opción: la preocupación espaciada. La idea es analizar cuándo deberíamos empezar a preocuparnos de algo. Si somos fieles a esa forma de pensar, ahorraremos trabajo y desgaste emocional, y atenderemos cada cosa cuando toca.