Por qué no deberías usar un reloj inteligente

El otro día hablábamos sobre cómo la tecnología, y en particular el smartphone (teléfono inteligente), nos está haciendo más bobos. Es toda una paradoja: cuanto más inteligentes son los aparatos, más tontos nos hacen.

No uso reloj, ni analógico ni digital. Lo decidí hace años. No me gusta la sensación de llevarlo, lo veo poco útil, y va en contra del minimalismo que intento practicar. Hasta ahora, también me he resistido a usar smartwatch. Por supuesto, tiene sus ventajas. Pero creo, en este caso, que las contras son demasiadas. Te las cuento…

Minimalismo

La primera la podrás compartir, o no. El minimalismo, según lo veo, no consiste en tener lo mínimo posible, sino lo mínimo necesario.

Por suerte, a diferencia del móvil, el reloj digital no es necesario para sobrevivir en este mundo moderno.

Así que, si puedo evitar, ya sabes, un aparato que tengo que adquirir, guardar, limpiar, arreglar, configurar, usar, renovar… Pues está claro lo que voy a hacer mientras su utilidad no me convenza muchísimo.

Notificaciones

Una de las funciones más útiles para muchos usuarios es que el reloj les dé notificaciones del móvil y así no tengan que mirarlo.

De entrada, esto tiene 2 problemas:

  • Hay muchas posibilidades de que te interrumpa una acción. Esto es mortal para tu enfoque. Va a ser muy difícil que realices trabajo de alta calidad, si el móvil o el reloj te están parando a cada momento. Además, el tiempo de re-enfoque será enorme, con lo que las tareas se harán, ya no solo con menor calidad, sino en mayor tiempo. En mi caso, al usar el método C.A.R., tengo todas las notificaciones quitadas, menos la de la llamada, para la cual no necesito el reloj, sino el móvil.
  • En muchas ocasiones, ver un aviso en el reloj te hace duplicar el tiempo que le dedicas a esa notificación. Primero, lo vas a ver en el reloj, y posteriormente, en el móvil para atenderla. Por ejemplo, te llega un correo. Lo ves (pobremente) en la pantallita del reloj. Y piensas: «ok, qué bien, mi jefe me pide que le mande un formulario más». Obviamente, no puedes responder desde el reloj. Así que, en otro momento dado, desde el móvil, lo atenderás. ¡Ya está! Dos espacios de tiempo gastados para el mismo ítem.

Si adquiriese un reloj inteligente (cosa que no está en mi horizonte), no sería por las notificaciones, ya te lo digo.

Batería y conectividad

Una de las pocas funciones de los relojes inteligentes que me interesan es medir la calidad del sueño. Desgraciadamente, muchos relojes tienen poca batería, así que los tienes que cargar por la noche. Con lo cual, de nada me sirve.

Por otro lado, la mayoría de relojes inteligentes no dejan de ser poco más que una pantalla adicional a la del móvil, que duplica sus funciones. Suelen tener una conectividad que les «ata» al teléfono, haciéndolos casi inservibles si no están cerca. Ya existen móviles con su propia tarjeta sim, gps integrado y otras funciones para que puedas llevar el reloj sin necesidad del móvil. Pero al final, estás en las mismas. No conozco a nadie que use el reloj sin el móvil, a menos que sea para ir a andar o a correr, actividad que, como mucho, te ocupará varios ratos a la semana… con suerte.

Por supuesto, podría usar algún tipo de reloj deportivo, tipo banda o pulsera de actividad. En este caso, las funciones de reloj inteligente se diluyen un poco, y se centran más en temas de salud y deporte. Ahora hablamos de eso.

Datos inexactos

Si hay algo que me atrae de los relojes inteligentes, es sus funciones de «salud». Medir el sueño, análisis de pulsaciones y recuperación, oxígeno en sangre, electrocardiograma, etc.

Bueno, después de investigar un poco, el tema me ha decepcionado. Basta con ponerte varios relojes y dormir con ellos una semana, y verás las enormes diferencias que te darán en las mediciones de calidad del sueño. Lo mismo con otras métricas como cantidad de pasos, pulsaciones y demás.

Por lo visto, según los expertos, los sensores están muy bien, pero no son demasiado precisos. Para tener medidas de calidad, te tendrías que ir a modelos profesionales muy caros, o a otro tipo de dispositivos más específicos. Así que mi gozo en un pozo.

De todas formas, pregunto… ¿de verdad te hace falta un reloj para decirte que dormiste mal?

Y la pregunta más importante… ¿vas a hacer algo con ese dato o seguirás con el mismo estilo de vida?

Entendería el uso de un reloj inteligente, o mejor aún, un dispositivo de medición de lo que sea, siempre que se use durante un tiempo limitado, se tomen notas, y se arregle lo que está mal. Pero si vas a seguir haciendo lo mismo, ¿para qué narices quieres el reloj?

Creo sinceramente que, aunque su utilidad en este ámbito es innegable, la gran mayoría de personas no sacan ningún provecho.

Por cierto, quien sí que saca provecho son las mega empresas que están recopilando tus datos. Otra razón más, para muchos, para no usar otro aparato recolector de privacidad.

Pérdida de sensaciones reales; excusa para vagos

Por otro lado, me parece un error eliminar las sensaciones. Salir a correr y sentir cuándo tienes que parar. Decidir levantarte de la silla y caminar un poco sin que te lo diga ni un reloj ni nadie (usa pomodoros, si quieres, que te sirve cualquier cronómetro). Irte a la cama más pronto, y levantarte sin despertador. Cuidar tu salud (hacerte revisiones y chequeos médicos), mejorar la alimentación (tampoco te hace falta reloj para eso), hacer ejercicio, limitar el estrés (¡paradoja! quita notificaciones, por ejemplo), descansar bien (para lo cual hay que eliminar dispositivos un par de horas antes de irte a dormir… ¡paradoja! Resulta que el móvil también es un dispositivo con ondas, pantallita azul, jeje)…

Osea, hay mil cosas que puedes hacer para mejorar tu vida, y el reloj no las va a realizar milagrosamente. Tienes que moverte tú.

Entonces, creo que el reloj está sirviendo como excusa para no actuar. Como el que compra un curso y se cree guay solo por eso, cuando la realidad es que pasarán los meses y no lo va a terminar.


En resumen:

Llevo años sin reloj porque lo considero una especie de cadena. Me gusta tener las muñecas libres. Veo muchas razones para no usar reloj inteligente, y muy poco para justificar su uso.

Claro, el marketing te bombardeará para que lo compres. Lo verás en muchas manos ajenas. Te llamarán la atención sus supuestas pijadas.

En todo caso, tú decides. La conclusión a la que me gustaría llegar es: cómpralo o no, hazlo con cabeza. Que no sea una decisión tipo «porque lo lleva todo el mundo». Que si lo haces, sea porque te es realmente útil. Y sobre todo, que seas tú quien controle al reloj, y no al revés. ¡Suerte!

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