El método Lean Startup para conversaciones

No se me ha ido la pinza, si es lo que pensaste al ver el título. Soy consciente de que el método Lean Startup se diseñó para desarrollar negocios y productos. Según Wikipedia, se refiere a «acortar los ciclos de desarrollo de productos adoptando una combinación de experimentación impulsada por hipótesis para medir el progreso, lanzamientos de productos iterativos para ganar valiosa retroalimentación de los clientes y aprendizaje validado para medir cuánto se ha aprendido». O dicho en menos palabras, empieza ya, aunque sea poca cosa, y ve probando a ver qué tal.

Me encanta esta filosofía. Tiene mucho que ver con la eficiencia y la eficacia. Primero hay que ser eficaz (conseguir resultados), y después viene la eficiencia (recortar costes).

Cómo aplicar Lean Startup para conversaciones

El punto interesante es que Lean Startup se puede aplicar a muchas cosas, como por ejemplo, una conversación.

Piensa en lo siguiente: ¿Cuántas veces has dicho más de lo que deberías? ¿En cuántas ocasiones te has arrepentido de lo que has dicho o cómo lo has dicho? (¿Se te calienta la boca con frecuencia?) ¿Sientes a menudo que lo que dices no se respeta suficiente?

Muchos de nosotros consideramos a alguien inteligente solo porque sabe escuchar en silencio. Son de esas personas que comunican muy bien, y valoran sus palabras como si les cobrasen por letra pronunciada.

El problema, básicamente, es que hablamos mucho, mal, y en momentos inadecuados.

Pues bien, Lean Startup puede venir al rescate. La idea es, en vez de soltar todo lo que tenemos en la cabeza, solo dejar salir un prototipo, un modelo básico de expresión. Después veremos qué mejorar, qué matizar, y si merece la pena o no.

  1. Piensa en algo que vayas a decir. Cuando lo tengas, simplifica al máximo y expresa lo más importante. Quizá sea suficiente una sola frase. De momento no necesitas más.
  2. Observa reacciones. Fíjate en cómo te miran, en lo que te responden, en su posición corporal. Hazte preguntas: ¿mereció la pena decir esto? ¿por dónde podría seguir esta conversación? Haz preguntas antes de seguir expresándote. El objetivo es saber qué hiciste bien y qué no.
  3. Complementa la conversación con los puntos que se puedan mejorar, hasta que se cumpla el objetivo que querías lograr.

Conversando con efectividad

Al igual que en Lean Startup, es importante establecer un objetivo. Sin eso no hay efectividad. He observado muchas veces (seguro que tú también) conversaciones sin cierre. Hablar por hablar. No había ninguna meta ahí.

Una de las claves de la buena comunicación es tener claro por qué vamos a abrir la boca. ¿Es para expresarnos y dejar claro lo que pensamos? ¿Queremos donar nuestra atención y escuchar atentamente? ¿Nos gustaría encomiar? ¿Quejarnos? ¿Vamos a enseñar a alguien? ¿Es un informe que se nos ha pedido? ¿Es necesaria una disculpa?

Solemos ver cada conversación como un producto único, como un conjunto. Aplicando esta metodología, podemos verla también en sus diferentes fases: mínimo producto viable y sus sucesivas versiones mejoradas.

Además, la mayor efectividad está en no hacer algo que no deberíamos hacer. Aplicando este método al conversar, no nos libraremos de haber soltado alguna palabra de más, pero sin duda, el impacto será mínimo.

¿Qué te parece la idea? ¿La probamos a ver qué tal va? Por si te sirve, yo me he propuesto aplicar esto durante el día de hoy, en el que escribo este artículo. Por cierto, porfa, envíame un mensaje mediante el formulario de contacto y cuéntame cómo te va si sigues el experimento.