¿Te gustaría empezar a estudiar algo, pero no sabes si te merece la pena? ¿Ya llevas tiempo dándole caña a una materia y no sabes si deberías dejarlo ya o empujar más fuerte? ¿Estás dedicando un montón de esfuerzos pero te ves más estancado que el tráfico en hora punta? ¿Te has metido sin saber cómo en una discusión con tu cuñado, sin poder especificar en qué nivel está cada uno?
Bueno, pues resulta que hay 4 niveles de progreso bastante diferenciados, que nos ayudan a tomar decisiones sobre qué, cuándo, cuánto y cómo estudiar. Vamos a ello…
Nivel 1: Básico (ignorante)
El que tiene la mayoría de la gente. Simplemente hacen lo que les enseñaron. No se plantean por qué, ni investigan. Lo hacen de manera inconsciente. Incluso algunos se niegan a aprender, se aferran a mitos y hasta discuten o ridiculizan al que sí ha estudiado sobre el tema.
También se da el nivel básico en materias que no te interesan o que, por algún motivo, nunca han llegado a tu radar.
Nivel 2: Medio (efectivo)
Se comienza a investigar, y se descubren formas mejores de lograr resultados. Es un nivel que no requiere demasiado esfuerzo, y que da bastante rédito. Es un trabajo, sobre todo, de filtrado, de eliminación de falsas creencias, de adquisición de datos, y de aplicación práctica.
Hoy día, con internet, IA, podcasts, blogs, libros, etc… es relativamente fácil interesarse por un tema y con un poco de dedicación, saber bastante. Claro, hay que gastar tiempo, y lo ideal es aplicarlo para que el aprendizaje sea completo. No es gratis.
Nivel 3: Avanzado (valle de la muerte)
Se sigue investigando, y se encuentran sistemas y ajustes que mejoran todavía más los resultados. Sin embargo, no hay una mejora notable sobre el nivel medio. Además, a medida que se avanza muy lentamente, la sensación es de que hay un campo de mejora infinito en comparación con lo recorrido.
Este nivel es muy frustrante. Se suele dar en campos como el aprendizaje de idiomas. Pero no te confundas; aunque no parezca que se avanza, en realidad se está formando la base para el siguiente nivel.
Nivel 4: Superior (especialista)
La persona entiende que no es posible aplicar todo, así que busca un objetivo concreto, y ajusta los métodos para lograrlo. Quienes llegan a este nivel suelen ser personas con recursos (deportistas de élite, empresarios, influencers, profesionales de una rama, millonarios excéntricos, etc.).
Aquí sí hay una mejora notable sobre el nivel medio, pero también requiere de más gasto de recursos. Además, las mejoras, aunque logren el objetivo, pueden ir en detrimento de otras áreas (si potencias demasiado hipertrofia, es muy posible que sea a costa de tu salud).
Cuál es el nivel dorado
De los 4 niveles, el mejor para la mayoría de casos es el nivel medio. Este nivel permite una mejora notable con respecto a la mayoría de la población, con pocos recursos (de ahí que le llame el nivel efectivo).
Además, este nivel permite centrarse en un área, mejorarla, y pasar a otra distinta en poco tiempo. A su vez, esto permite obtener un nivel decente de diferentes materias, que se irán uniendo haciendo relaciones que potenciarán los conocimientos dando perspectivas nuevas y, en ocasiones, muy prácticas.
En resumen:
Tener claro que hay diferentes niveles y cómo funcionan, te permite tomar muy buenas decisiones de aprendizaje.
Por ejemplo, si te ves estancado en el nivel 3, sabiendo que vas a avanzar poco, podrás decidir cambiar la metodología y pasar al nivel especialista, o dejarlo ahí sabiendo que no te merece la pena.
También, si estás en nivel especialista, asumirás que habrá áreas en las que vas a perder, porque no se puede alcanzar la perfección en todo al mismo tiempo.
Por último, y esto es lo más importante, podrás discutir con tu cuñado con argumentos super potentes. Yo a veces me imagino diciendo algo así como: «Oye, y por curiosidad, ¿qué libros has leído sobre el tema?» (Hacer una pausa y continuar antes de que se salga por la tangente) «Te lo digo porque yo he leído un montón de libros, he escuchado podcasts, he leído artículos, he hecho cursos, y me parece increíble que pretendas discutir conmigo de tú a tú, cuando resulta que ni siquiera te has parado 5 minutos a saber lo que estás diciendo». PPPUMMM (Y dejo caer el micro).
Obvio, no lo hago. Pero a veces lo imagino en medio de la conversación, y sonrío.