Lo que más funciona son los lanzamientos pero es mentira

¿Te has dado cuenta de lo rápido que va todo? Lo queremos todo ya. No estamos dispuestos a esperar nada. Le damos para adelante a los videos, escuchamos audios a 2x, y nos saltamos el semáforo en todos sus “tonos” de rojo.

En un mundo así, conseguir la atención de alguien es complicadísimo. Expertos en marketing, neurocientíficos, diseñadores gráficos… todos están estudiando cómo hacerlo. Pero lo único que se sabe con certeza es que lo que hoy funciona, mañana no.

Lanzamientos

Una moda reciente son los lanzamientos. Consiste en ir anunciando algún evento o producto. Se habla de él por activa y por pasiva, se hacen descuentos si te apuntas, y poco a poco se va “calentando” a la audiencia para que esté lista para el gran día. Cuando llega el momento, se consiguen (o no) un montón de ventas en cuestión de horas. Después… Después, nada.

En mi caso, no he hecho lanzamientos de productos, pero sí he notado un efecto similar en varias ocasiones.

  • Promociones de mi canal de Telegram en otros canales. En los primeros minutos, entra a tu canal un 10% de los usuarios que ven la promoción. Después de un par de horas, entran a cuenta-gotas.
  • El otro día pedí a los suscriptores del canal de Telegram que me valoraran en Spotify. El primer día, hubo como 19 valoraciones. El segundo, 2, y a partir de ahí, nada.
  • Oferta de blackfriday. La última vez que puse el curso C.A.R. en oferta especial durante una semana, la mayoría de los que compraron lo hicieron el primer día.
  • Cambio de hábitos. Bueno, esto no es una venta. Pero cuando algo te ilusiona, los primeros días parece que te vas a comer el mundo. Después, vas aflojando hasta… nada.

¿Ves el ciclo?

La mayoría de los resultados se consiguen al principio. A veces, los primeros minutos van muy bien, y después se acaba la ilusión.

Esta es la razón de por qué muchas marcas usan esta estrategia para conseguir ventas. Parece como si lo único que funcionara son los lanzamientos. De hecho, se ha convertido en normal lanzar un producto, vender lo que se pueda, y desecharlo para enfocarse en el siguiente lanzamiento.

Pero…

Es mentira

La realidad es que es un truco. No es cierto. La mayoría de los productos que se lanzan en una fecha específica o que tienen una duración máxima, podrían perfectamente lanzarse en otras fechas, o mantenerse en venta con las mismas condiciones mucho tiempo más.

Por otro lado, aunque el cliente ve un lanzamiento en el que se producen muchos movimientos en poco tiempo, la realidad por parte del otro lado es diferente. Se lleva trabajando mucho tiempo antes. Normalmente, las ventas no son el producto del lanzamiento, sino del marketing que le precede.

Esta técnica de ventas imita el lanzamiento de un cohete. Mucha preparación, un lanzamiento que dura unos minutos… solo que después, destruyen el cohete.

En realidad, hacer un buen trabajo de forma constante suele dar mejores resultados que trabajar por picos de mucha actividad, para después, abandonar ese trabajo. Es como con los hábitos. No se trata de hacerlo todo el primer día. Te vas a cansar al poco tiempo y abandonarás el hábito. Lo ideal es empezar poco a poco y mantenerse en el tiempo.

El mundo comercial nos quiere convencer de que lo perecedero es lo que vale. Pero es mentira. Es un truco para fomentar el consumismo y conseguir ventas ya.

Entiendo que desde el punto de vista comercial, lo que prima son las cifras rápidas. Pero, ¿qué hay desde el punto de vista de la efectividad personal? Lo cierto es que hay una gran diferencia entre algo volátil y algo que se mantiene en el tiempo. Preparar con mucho esfuerzo un lanzamiento, para que te funcione un par de horas, y tener que repetir el ciclo, no es efectivo. ¿Por qué? Pues por el consumo de recursos. Es mucho más efectivo el ciclo de crear, probar, mejorar, probar, mejorar… Se crea una vez, se mejora las veces que haga falta.

En la vida cotidiana, esto aplica a muchas cosas. ¿Mudarte o mejorar tu casa? ¿Comprar un coche nuevo o arreglarlo? ¿Cambiar un hábito o reforzar uno que ya tienes en marcha? ¿Pasarte a otra aplicación de productividad o aprender a usar la que tienes? (O mejor aún, aprender un método integral de organización) En cada caso habrá que calcular qué opción es mejor, pero no solo ya, sino durante tiempo.

En conclusión

Ver lo que sucede con las gafas de la efectividad te permite valorar el rendimiento, y no solo la apariencia. ¿Es más rentable un lanzamiento o un trabajo constante? ¿Qué me exige más esfuerzo? ¿Qué da más resultados a corto, medio y largo plazo? ¿Qué será más efectivo para la otra parte, como los clientes?

Son preguntas que la efectividad responde con una simple ecuación: gastar pocos recursos consiguiendo el máximo resultado.

Evidentemente, el mundo seguirá yendo muy deprisa, y no podemos evitarlo. Pero sí que podemos, a nivel personal, usar la cabeza y trabajar por ir más despacio, disfrutando del camino.

*Imagen de cabecera: WikiImages en Pixabay

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