«La gente no mira»

¿Te ha pasado alguna vez que no encuentras algo y viene otra persona y te dice «Míralo. Lo tienes delante»? Seguro que sí. En mi trabajo, observo continuamente a bastantes personas que no leen las instrucciones. Hace unos días conversaba con un trabajador de un parking sobre las máquinas expendedoras. Ambos nos reíamos contando anécdotas de cosas aparentemente estúpidas que se hacen por no haber mirado las indicaciones que la propia máquina te da.

Lo peor del caso es que, un rato antes, yo mismo había tenido que reconocer que no supe leer bien un manual técnico, y eso había provocado una avería. 🤦 Y es que cuando decimos eso de «la gente no mira» caemos en el error de pensar que nosotros somos inmunes a ese mal. Lo cierto es que vivimos cada vez más acelerados. Lo queremos todo fácil, que se haga solo si es posible. No nos paramos a observar cómo funcionan las cosas, y pasa lo que pasa.

Este efecto de ceguera mental ocurre en muchas situaciones cotidianas.

  • Cuando buscamos un objeto que tenemos delante o hasta que llevamos puesto.
  • Al leer (mejor dicho, al no leer) instrucciones de todo tipo.
  • Al usar todo tipo de servicios.
  • Cuando leemos en vertical, a toda prisa, pensando en nuestras cosas, y sin enterarnos de nada.
  • Mientras conducimos en rutas habituales y llegamos a sitios sin saber cómo lo hemos hecho.

Por suerte, esta falta de visión se puede solucionar. Para ello debemos acostumbrarnos a pausar y a mirar con atención plena. Claro, para lograrlo es necesario ser puntuales y organizados. Es importantísimo que no planifiquemos más actividades de las que realmente podemos hacer sin prisa.

En el método C.A.R., por ejemplo, se planifican bloques de tiempo. Esto ayuda a ser conscientes de la cantidad de horas que tenemos disponibles, en el mejor de los casos.

Muchos expertos en productividad promueven la idea de hacer más en menos tiempo. Yo también he usado este lema. Sin embargo, a medida que voy aprendiendo sobre efectividad personal, me voy dando cuenta de que la clave está en hacer menos. Además, es esencial que lo que hagamos sea lo correcto, y que esté bien hecho. ️🎯

Llevar una vida pausada es un auténtico privilegio en medio de un mundo acelerado. Esto es algo que puedes notar claramente cuando estás de vacaciones, o cuando vives en sitios donde la gente se toma la vida de otra manera. Donde vivo, Gran Canaria, es uno de esos sitios.

Varios compañeros de trabajo que residen en Madrid y que sufren de esa velocidad impuesta de las grandes ciudades, me lo han comentado en varias ocasiones. «Es que es bajarte del avión y respirar tranquilidad». «Aquí viven a otro ritmo». 💆‍♂️

El problema de no mirar con calma es tan solo uno de los muchos síntomas de una vida sobrecargada. No saber usar una máquina expendedora por no pararte a mirar no es algo grave, pero pasar por la vida como si fueras un turista que ha contratado un tour rápido sí que lo es.

Así, la próxima vez que vayas a decir eso de «la gente no mira», piensa si tú también vas demasiado deprisa.