La aleatoriedad de las olas

¿Son las olas aleatorias o no? Es algo que no me había planteado hasta que hoy, en la playa, me llamó la atención algo interesante, y que encierra lecciones para muchas cosas, desde el aprendizaje, las relaciones, los estados de ánimo, o hasta las inversiones.

Por cierto, en el canal de Telegram puse una encuesta, solo por curiosidad, para saber qué opinaban otras personas. Más abajo te digo cuál sería la respuesta correcta.

Las mareas y las olas

Normalmente, cuando llegamos a una playa de arena, miramos los horarios de la marea. Más que nada, porque si te pones muy cerca de la orilla, y resulta que está subiendo, pues ya sabes. Para mí, el punto ideal es llegar a la playa en marea alta, quedarte cerca de la orilla, y tener buenas vistas, al mismo tiempo que la marea va bajando, que es cuando las playas de arena suelen ser más bonitas. Pero bueno, esto es una opinión personal.

El caso es que hoy llegamos a la playa en ese punto exacto. Sin embargo, pasado ya un buen rato después de la marea alta, una ola casi nos alcanza. ¿Por qué? Bueno, pues porque cada ola es diferente, y resultó que vino una serie muy junta de varias olas fuertes, y eso hizo que llegara un poco más lejos de lo debido.

¿Quiere decir esto que nos equivocamos con la hora? ¿O que de pronto las mareas dejaron de funcionar como de costumbre? Para nada, sencillamente fue una ola rebelde que hizo algo raro.

De hecho, hay al menos dos cosas que no pueden cambiar:

1. Las olas son olas porque se diferencian de cuando no hay olas. Es más difícil de explicar que de ver. Tú sabes lo que es una ola. No tienes dudas… «¿será eso una ola o no?». Es simple y perfectamente reconocible. Puedes ver la ola, y el espacio que hay entre olas. Y aún así, sin dejar de ser olas, cada ola será distinta. Las hay más grandes, más fuertes, y con formas diferentes.

2. La marea subirá y bajará de forma totalmente constante y predecible. Por mucho que una ola suelta llegue más lejos de lo normal, si la marea está bajando, bajará, y punto. Y además lo hará a la hora marcada. Y no solamente hoy. Lo hará mañana, pasado y mientras la Tierra y la Luna sigan girando como hasta ahora.

Entonces, ¿son aleatorias las olas?

Entonces, ¿qué pasa con la pregunta del inicio? ¿son aleatorias o no? Pues depende. Si contásemos con los instrumentos adecuados, se podría predecir exactamente cómo sería cada ola. Podríamos hacerlo porque las olas responden a leyes físicas muy estables.

Sin embargo, al mismo tiempo, hay muchísimos factores envueltos. La complicación de medir una «simple» ola provoca que, desde el punto de vista del observador, las olas sean aleatorias.

Así que la respuesta más correcta sería SÍ. Salvo la física cuántica (de momento), todo lo que se rija por leyes estables no es estrictamente aleatorio. Precisamente por eso, una de las mayores utilidades de un ordenador cuántico es provocar datos aleatorios, que sirven para que los matemáticos y los científicos prueben ecuaciones con mayor precisión. Perdón, que me voy. Resumiendo, cuando hay tantas variables, que predecir el siguiente paso se vuelve impracticable, hablamos de aleatoriedad.

En el fondo, esto es lo que hace tan especial el oleaje. Nunca sabes cómo será la siguiente ola.

Aún así, sí que sabes la altura de la marea, si bajará, si subirá, si ese día habrá mayor altura de oleaje, si tendrán más o menos fuerza, etc.

De qué nos sirve la supuesta aleatoriedad de las olas

El ejemplo de las olas nos sirve mucho, porque este tipo de patrones se repite constantemente: pequeños movimientos aparentemente aleatorios, provocados por reglas difíciles de medir, pero al mismo tiempo, dominados por un patrón mayor perfectamente predecible.

Pongamos ejemplos para que se entienda:

  • Aprendizaje: Un día parece que has progresado con el inglés, otro día parece que no se te da bien y te dan ganas de abandonar (olas). Sin embargo, sigues estudiando, y con el tiempo, casi sin darte cuenta, estás hablando inglés (marea alta).
  • Carácter: Un día tu amigo se levanta con el pié izquierdo, y te responde fatal. Otro día, sin esperarlo, te compra un regalo. A la semana siguiente, se pega dos días para responderte un Whatsapp (olas). Cuando te viene un mal momento, ahí está tu amigo para apoyarte (marea alta).
  • Inversiones: Compras una acción de una empresa solvente. Al día siguiente, viene una caída del mercado, y pierdes dinero. Una semana después, miras el gráfico y resulta que ha subido un montón. Al mes, sale la noticia de que el CEO se pasó bebiendo en una fiesta, y pierdes todo lo ganado (olas). Un año después, la acción ha subido bastante, en línea con los resultados trimestrales de la empresa (marea alta).

Podríamos seguir, pero creo que se entiende. ¿Cuál es la lección? Pues que no puedes predecir los movimientos repentinos, que a veces están fuera de lugar. Ni te debería importar que un día tu amigo te responda mal, ni que la bolsa baje o que se te atraviese un verbo en inglés. Siempre, claro está que no sea algo constante.

Lo que tienes que identificar es el movimiento grande, el más constante, el ciclo. ¿Cuánto lleva siendo tu amigo? ¿Estás estudiando inglés? ¿Era una buena empresa?

En resumen:

En la vida es muy difícil encontrar patrones que sean totalmente lineales a corto plazo. Los sucesos son, aparentemente aleatorios, difíciles de predecir, incontrolables. Sin embargo, a largo plazo, suelen moverse de formas mucho más estables.

Por eso, no te preocupes por un evento puntual. Es una ola, no pasa nada. Piensa en el conjunto. Haz un zoom out temporal. ¿Afectará este evento al patrón? Normalmente, todo vuelve a la tendencia (regresión a la media, le llaman los estadistas).

Detecta la tendencia, predice el patrón, y mientras esperas pacientemente a que suba la marea, ¡surfea!

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