Jinete y elefante

Se podría comparar nuestra mente de mil maneras distintas, y aún así, seguiríamos sin entenderla del todo. 

Una de esas ilustraciones que escuché hace un tiempo decía que la mente es como un jinete montado sobre un elefante.

El elefante tiene la fuerza bruta para avanzar, pero necesita motivación, así como tener buena salud. 

Por supuesto, para llegar a un sitio en concreto, hace falta que le guíe un jinete experto. El jinete no necesita fuerza, sino conocimientos. Le hace falta tener un mapa, un destino, así como habilidades para saber llevar al elefante a donde quiera. 

¿Qué pasa si no le damos a cada uno lo que necesita? Pues imagina… el elefante haría lo que quisiera, sin control, destrozando todo a su paso. O lo contrario, el jinete se hartaría de intentar que el elefante se moviera, sin éxito. Al final, hartos los dos, cada uno se iría por su lado. 

Lo mismo sucede al intentar conseguir objetivos en la vida: debemos darle a ese elefante y a ese jinete que conviven en nuestra cabecita lo que necesitan.

Manteniendo fuerte al elefante

¿Cómo mantenemos fuerte al elefante? Con buena alimentación, descansando bien y haciendo ejercicio. 

Piensa en lo siguiente: Si te dieran a elegir entre fama, riqueza y juventud. ¿Qué elegirías? La mayoría responde lo tercero. 

Sin embargo, si te preguntan a qué dedicas tu tiempo, es posible que descubras que mucho de él está invertido en actividades impuestas por otros, sintiéndote obligado a hacer cosas para quedar bien, o por lo menos, para no desentonar demasiado en el sistema. 

Otra buena parte de nuestro tiempo va a generar riquezas, o por lo menos, a mantener un nivel de vida. 

Ahora bien… ¿cuánto de tu tiempo lo dedicas a hacer ejercicio, alimentarte correctamente, descansar, o eliminar hábitos malsanos mientras incorporas otros que te darán años de vida?

Recuerda algo importante: Si no gastas tiempo ahora en tu salud, lo gastarás más tarde en tu enfermedad. 

Manteniendo fuerte al jinete

¿Cómo le damos conocimiento al jinete? No dejando de aprender. Leyendo libros, escuchando podcasts, haciendo cursos, contratando asesoramiento… etc. 

Así que… pregúntate: ¿Cómo van tu elefante y tu jinete?