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Haciendo trampas al ajedrez

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Aprendí a jugar al ajedrez desde muy pequeñito. Fue mi padre el que me enseñó los movimientos básicos. Después, algún libro me ayudó a perfeccionar el juego, y finalmente, innumerables partidas contra mi hermano me empujaron a pasar de nivel. Tanto mi hermano como yo éramos muy competitivos. Todavía lo somos, pero no a aquel nivel. El caso es que, recientemente, escuché que en una partida de un campeonato mundial, se hicieron trampas. Y pensé… ¿Cómo? El ajedrez tiene unas reglas muy simples y jamás se me ocurrió hacer trampas. Menos en un campeonato mundial. Vamos a hablar de esto hoy.

Salta la polémica

El acusador es Magnus Carlsen, de 31 años, campeón del mundo 5 veces e invicto durante dos años. El acusado se llama Hans Niemann, de 19 añitos.

¿Por qué Carlsen acusó a su rival de hacer trampas? Dejemos que él mismo lo explique:

“Su progreso sobre el tablero ha sido inusual, y a lo largo de nuestra partida en la Copa Sinquefield tuve la impresión de que no estaba tenso o incluso plenamente concentrado en el juego en posiciones críticas mientras me superaba con negras de una manera que creo que sólo un puñado de jugadores puede hacer. Esa partida contribuyó a cambiar mi perspectiva”

Además de anunciar su abandono en redes sociales, Carlsen usó un video del entrenador Mourinho, donde decía: “Prefiero no hablar, porque si hablo me meto en grandes problemas y no quiero meterme en grandes problemas”.

Poco a poco, las acusaciones fueron más directas. En pocas palabras, la forma de jugar de Niemann era tan buena que no podía ser verdad. Estaba usando jugadas muy buenas que no se habían registrado nunca, en tan solo unos segundos. Esa capacidad solo la tiene una máquina. A estos niveles, cuando las jugadas coinciden en un porcentaje muy alto con las que haría una máquina, se da por sentado que están haciendo trampas.

Además, tan solo hace unos meses, Niemann estaba entre el puesto 40 y el 80 del mundo. Más raro todavía.

Niemann admitió públicamente haber usado dispositivos electrónicos para hacer trampa cuando tenía entre 12 y 16 años, pero solo en internet. “Era solo un niño”, dijo inocentemente. Claro, ahora con 19 es un viejo (ironía). Como es obvio, si durante años hizo trampas, su moral no debe ser un castillo impenetrable 3 años después.

Para colmo, el entrenador del equipo de Niemann, fue sancionado por hacer trampas en el 2017. Uff

Pero, ¿cómo?

La cuestión que a mí me interesa no es si hizo o no trampas. Más bien, la duda que me asalta es: ¿cómo hizo trampas? Es decir, había montón de gente delante y nadie vio nada extraño.

Una posibilidad es que Niemann hubiese accedido al ordenador personal de Carlsen y hubiese averiguado cómo pensaba jugar Carlsen. Las primeras jugadas son simplemente variantes que se realizan de forma automática y preparan la partida de verdad. Esto habría facilitado a Niemann estar preparado.

La otra posibilidad es que alguien, desde el exterior, usando un ordenador, le fuese guiando. ¿Y cómo? En este tipo de torneos, los jugadores pasan por un arco de detección.

Algo interesante es que, después de la partida entre Carlsen y Niemann, la organización puso un delay de 15 minutos. Lo que la gente veía en directo ya había sucedido. Casualmente, Niemann, que estaba invicto las tres primeras rondas, no volvió a ganar ninguna partida más.

Se sospecha que Niemann podría haber usado algún dispositivo adhesivo, en el interior del zapato o el tobillo, con el que recibía vibraciones en código morse o algún otro pactado previamente con su chivato. También hay quien habla de dispositivos intraanales (esto lo sugirió Elon Musk), chips en el cerebro y cosas parecidas. En realidad, un microauricular que pase por los detectores de metales habría valido. Además, el propio Niemann, en respuesta a los de los dispositivos intraanales, dijo que estaba dispuesto a jugar desnudo. ¡No, por favor!

La lección

¿Cuál es la lección aquí? No hacer trampas, claro. Pero este caso me recordó a algunas historias que leí en el famoso libro “la jornada laboral de 4 horas”. Se trata de hackear el sistema.

Es evidente que, si Niemann hizo trampas, tuvo que prepararlas muy bien. Lo que hizo, si es que lo hizo, estuvo mal. Pero en muchos otros sectores, no hay nada de malo en darle vueltas al coco y encontrar formas de mejorar los resultados a nuestro favor.

Es más, imagino un futuro muy cercano en el que sea sencillo que te implanten un chip en el cerebro que te ayude en tareas diversas. ¿Habría un organismo que regulara esto? ¿Existirían listados de todos los que lo llevan puesto? ¿Se prohibiría a estos ciborgs participar en torneos de ajedrez? ¿Se les metería en una caja de Faraday? ¿O se acabaría el ajedrez?

No tengo la respuesta, pero sí se que la tecnología se puede usar de forma inteligente para resolver problemas concretos. Como en muchos otros campos, la clave está en 2 puntos:

  • Conocer bien la tecnología existente (o hacer búsquedas profesionales sobre un problema concreto)
  • Dedicar tiempo a pensar

¿Qué te parece? ¿Hay algún proceso que puedas mejorar con algo de tecnología? (Sin trampas, ehh)


*Imagen de cabecera: Reinhold Silbermann from Pixabay

Sobre el autor de esta entrada

Jaír Amores
Mi nombre es Jaír y soy de la cosecha del 78. Estoy felizmente casado; tenemos dos preciosas hijas, y vivimos en Las Palmas de Gran Canaria, España. ¡Sí! ¡El paraíso! Desde muy chico, ya me atraía la efectividad. Disfrutaba haciéndome un horario, automatizando tareas. Y… no sé si a ti te ha ocurrido también: me daba cuenta de muchas cosas que podrían hacerse mejor. Me sigue pasando, por cierto. Estoy convencido de que la efectividad y la productividad personal son fundamentales, pero… sin olvidar las cosas importantes de la vida. Porque, ¿de qué serviría mejorar si no nos hace más felices?