La enorme diferencia de contar con un grupo de mastermind

¿Cuándo ha sido la última vez que has necesitado ayuda? A veces se trata de algo grave, y tienes que usar el tlf y llamar a un amigo o familiar en el que confías mucho. Otras veces, lo que necesitas es que alguien te escuche. También puede pasar que lo que necesites sea asesoramiento para tomar una decisión.

En estos casos suele pasar que uno más uno no son dos, sino mucho más. Y es que dos personas que trabajan juntas hacen mucho más que dos que van por su cuenta.

En este sentido, y aplicando el tema a la efectividad y al desarrollo personal, viene muy bien conocer la utilidad de una mastermind o de un mastermind group.

Qué es una mastermind

Una mastermind (literalmente, “mente maestra”) es una reunión periódica entre varias personas que comparten objetivos similares. Parece ser que el concepto fue acuñado hace 80 años por Napoleon Hill en su libro “Think and grow rich” (1937) originalmente con el nombre de “master mind alliances”.

No me voy a enrollar demasiado en este punto, porque ya hay muchos artículos que definen muy bien qué es una mastermind.

Otro concepto más reciente es el mastermind group. Aprovechando las nuevas formas de comunicación, algunas personas que habían creado alianzas y se reunían periódicamente, ahora también ponen en marcha un canal de conversación abierto, donde comparten sus progresos, plantean dudas, y establecen estrategias de colaboración.

En realidad es algo tan simple como tener un grupo de Whatsapp, Telegram o Slack para comunicarse, más allá de que se hagan las típicas reuniones de mastermind.

Cómo llegué a estar en un grupo de mastermind

Como digo, mi objetivo no es explicar lo que es mastermind, sino compartir mi experiencia al respecto. No podré dar muchos detalles para respetar la confidencialidad, pero procuraré explicar todo lo que pueda.

Para empezar, es importante saber cómo se genera este tipo de relación.

Algo obvio es que no hay que forzarla. Eso suele salir mal. En mi caso, a medida que iba grabando episodios del podcast y publicando artículos en la web, me iba dando a conocer. Este es el primer punto: exponerte. Si no estás dispuesto a compartir tus conocimientos, olvida la idea.

Poco a poco, también iba haciendo comentarios en otros blogs, mandando correos a otros creadores de contenido, y un buen día, otro podcaster me contactó para hacer una videollamada. Otro día, otro; en otra ocasión, era yo quien lo proponía. Y así, de forma natural y progresiva, se iban formando relaciones profesionales.

Aquí tenemos el segundo punto. Es necesario conversar con otros, participar. Si tu idea de colaborar es hablar tú y que escuchen los demás, como si fueras una especie de megáfono, mal vamos.

Un buen día, una de las personas con las que había contactado previamente, me propuso incluirme en un grupo de mastermind. Claro, él ya había consultado a sus compañeros antes. Además, se daba la casualidad de que ya conocía a 2 de los miembros del mastermind. Un tercero había adquirido mi curso. Debo confesar que acepté con recelo, porque todo esto era nuevo para mí. Además, tengo por costumbre huir de los grupos. No me parecen muy efectivos.

Recuerdo que cuando acepté, y empecé a participar, advertí de que no sabía si podría hacerlo con mucha frecuencia.

Desde el primer día me trataron con muchísimo respeto y cariño. Aunque muchas conversaciones son profesionales, y además a un nivel bastante alto, también hay tiempo para echarse alguna risa.

En todo el tiempo que llevo en el grupo, y aunque somos personas de diferentes perfiles, no ha habido fricciones, ni malos rollos. De verdad, solo tengo palabras de agradecimiento para mis compañeros.

Qué ganas estando en un grupo de mastermind

En mi caso, he aprendido de verdad lo que es el networking. Me he llevado un montón de buenos consejos. También he progresado en un punto débil personal. No soy muy afín a exponer mi vida personal, dependiendo del entorno. Pero creo que esto es como cuando vas al médico. Estás tratando con un profesional, ¿no? Aquí pasa lo mismo, aunque la relación pasa también a ser mucho más.

Sinceramente, y los que están en el grupo de mastermind lo saben, a veces pienso si aporto tanto como recibo. En ocasiones me siento chiquitito. Aún así, procuro transmitir todo lo que aprendo, y eso me hace sentir bien.

En cuanto a la parte práctica, y en lo referido al mundo del emprendimiento, a veces es complejo saber cómo va la cosa. Lo que se cuenta en público es una historia, pero lo que hay detrás es otra cosa. El grupo de mastermind nos permite a todos ver las dos caras de la cinta.

Un grupo de mastermind también te sirve para solicitar opiniones francas y profesionales. Te pongo un ejemplo: Recientemente tenía un dilema sobre qué equipos comprar, dado que mi iMac tiene más de 13 años y está pidiendo a gritos la jubilación. Solicité ayuda, y la contestación fue espectacular. Todos hablaron de su experiencia, desde distintos ámbitos. Varios compañeros se tomaron el tiempo para grabar audios extensos, con todo lujo de detalles. Otro se ofreció a darme precios “amigo”. Se planteó una conversación muy interesante. Y por fin pude descansar con una decisión tomada, y con la seguridad de que estaba contrastada.

¡Eso es un mastermind! ¡Esa es la diferencia entre ir solo o ir acompañado!

Por cierto, este es otro punto importante. Si trabajas solo, como es mi caso, como solopreneur, es importante que cuentes con relaciones profesionales estables. Es muy duro, aunque seas un tipo introvertido como es mi caso, trabajar totalmente solo y apartado el mundo exterior.

En resumen

Resumiendo, si no estás en un mastermind, te recomiendo que lo hagas. En mi caso, fue un acierto, y agradezco que se me propusiera. Tengo muy buena relación con otros creadores de contenido, y de vez en cuando chateamos o hablamos por tlf o por videoconferencia. Sin embargo, un grupo de mastermind es un piso más alto.

Eso sí, para que todo salga bien, te recomiendo tener en cuenta algunos puntos:

  • Comparte contenidos, participa en cursos, comenta los contenidos de otros autores, establece de forma natural y sin pretensiones, relaciones con personas que tengan objetivos similares.
  • No fuerces la relación. Las cosas deben ir solas. Seguramente hay personas con más experiencia que tú, que te invitarán a sus entornos. Si no, puedes crear tú un mastermind. En este caso, es mejor empezar por una relación de 1:1 y después ir ampliando con paso seguro.
  • Debes estar dispuesto a compartir y a escuchar con respeto. Un mastermind no es una democracia ni una dictadura. Tampoco esperes que te hagan la pelota, ni la hagas tú. Se trata de colaborar de buena gana, cada uno con lo que pueda, pero sin exigencias de ningún tipo.

Como es lógico, dado el tipo de relación de un grupo de mastermind, lo más probable es que no puedas estar en más de uno o dos. Tampoco es muy positivo que un grupo de mastermind tenga muchos componentes. En el que yo estoy, somos ahora mismo 5 conmigo. Por supuesto, siempre es bueno contar con relaciones sanas con personas del entorno. Cuantas más mejor, siempre que puedas mantener esas relaciones vivas. Deben ser personas que sepan respetar, ayudar y ser profesionales al mismo tiempo que mantienen esa humanidad que hace que estemos vivos.

¿Qué te parece? Si no lo has probado, ¿por qué no te pones como objetivo llegar a formar parte de un grupo de mastermind?


*Dedicado con cariño al grupo de mastermind.

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