Mi experiencia con redes sociales alternativas

Hace unos años, una pregunta «normal» era: «¿Tú usas redes sociales?». Hoy, las cosas han cambiado, y la pregunta se ha transformado dando paso a lo obvio: «¿Cuál es tu red social favorita?».

Ya no existe un monopolio, sino una saturación de posibilidades distintas, para todos los gustos. Alguien que lo expresa muy bien es el caricaturista canadiense John Atkinson con dibujos buenísimos:

Siendo estrictos en el uso del lenguaje, un blog con comentarios también es una red social. Y también lo es la cafetería donde te consideran cliente conocido, o la comunidad de vecinos.

Así que cuando hablamos de las verguenzas de las redes sociales, no nos referimos simplemente a un grupo de personas que socializan, sino a esas grandes plataformas que usan todo tipo de técnicas para robarnos nuestra atención y venderla al mejor postor.

Hay muchas cosas feas en este tipo de redes sociales, y ya he hablado del tema en varias ocasiones. Llegó un punto en el que decidí prescindir de las redes sociales. Obviamente, me refiero a las «malas». Sigo teniendo amigos, y estoy deseando repartir abrazos desde que se pueda.

Desde que cerré mis cuentas de redes sociales, he ido probando otras alternativas. La que más me gusta hasta el momento es el canal de Telegram, que me permite compartir contenido en formato «píldora», avisar de los últimos artículos, y hacer ofertas irrechazables que, por supuesto, puedes rechazar.

En paralelo, hay otros tipos de plataformas que voy conociendo y de las que me gustaría hablarte por si te interesa salir del lado oscuro. Por cierto, déjame aclarar que no he recibido ningún tipo de pago ni me han ofrecido nada a cambio de escribir sobre nadie en particular. Lo que te explico es fruto de mi experiencia y sensaciones, por si te puede ser útil.

Redes sociales y foros integrados dentro de una web

Una opción que ya existía antes de las redes sociales son los foros. Hay un montón de webs que tienen este apartado. Incluso hay foros enormes que generan muchísima interacción, y hasta son capaces de montar verdaderos líos cuando la comunidad se junta.

Más allá de los foros típicos, hay algunas opciones muy elegantes. Una que me gusta mucho es la de Kenso. Acudí hasta allí por una invitación de uno de los propietarios, Jeroen Sangers. Cuando entras en su «red social», ves algunas cosas muy positivas:

  • Encuentras solo a personas interesadas en la temática de la efectividad personal.
  • Se comparte información de valor.
  • Se ayuda bastante cuando alguien hace alguna pregunta.
  • El sistema es limpio, intuitivo, y muy elegante.
  • No hay algoritmos para mostrarte la información; tú tienes el control.

*Puedes echar un ojo a la plataforma de Kenso aquí: Comunidad Kenso

Discord

Otra opción muy interesante es Discord. Antes era una plataforma para gamers, pero ha ido desarrollándose hasta convertirse en una de las opciones más potentes para presentar batalla a las redes sociales típicas.

Conocí Discord gracias a Robert Sasuke, del podast Te invito un café, con el que he colaborado varias veces. Me invitó a la comunidad, y allí estamos, aunque mi interacción es poca.

Esta plataforma requiere de un poco más de adaptación por parte del usuario. Al entrar en un «servidor», como ellos le llaman, tienes un montón de opciones y apartados de todo tipo. Todo depende del administrador de ese canal.

La cantidad de configuraciones posibles y las capacidades de la plataforma son increíbles. Personalmente, me abruma. Cada vez tiendo más a ser minimalista digital, y cuando veo muchas opciones, me da miedo, porque mi gusto por conocer y controlar todas las variables me puede hacer perder mucho tiempo.

Si te gusta pertenecer a una comunidad participativa y con mucho movimiento, esta es una opción interesante.

*Puedes echar un ojo a la comunidad de Robert aquí: Discord TIUC

Launchyoo

A raíz de una entrevista que me hicieron en la que se habló sobre las redes sociales, y donde expliqué ampliamente por qué las había abandonado y la poca efectividad que veía allí, me contactó Vicente Pechuan, CEO de una red social española llamada Launchyoo.

Tuvimos una charla muy enriquecedora. No todos los días, el Mark Zuckerberg español te permite hablar con él por videoconferencia durante un buen rato, y presentar tus ideas. Quizá este es un punto que más me gusta de Lauchyoo. Detrás hay personas reales (no robots ni reptilianos), con inquietudes como las mías. Eso la hace humana y sensible.

Vicente tuvo las mismas inquietudes que muchos hemos tenido. Las redes sociales genéricas dan un servicio a cambio de un precio muy alto. Así que cambió de oficio y montó una startup y una plataforma que no cayera en los mismos errores de las redes sociales.

Lauchyoo es una red social parecida a otras en el diseño, pero la clave está en el funcionamiento interno. De hecho, tiene muchas limitaciones. Por ejemplo:

  • No hay un algoritmo ni bots. La interacción es real.
  • No venden tus datos a nadie.
  • Dependiendo de tu perfil, puedes ser seguido, pero no seguir a nadie, con lo que se elimina el «te sigo – tú me sigues».
  • El contenido no se pierde del todo. Un usuario puede acceder a tu álbum y repostear algo que le guste, con lo que vuelve a estar vivo de nuevo.
  • Hay limitaciones para eliminar o editar los comentarios. Allí no puedes tirar la piedra y esconder la mano.
  • Puedes decidir ver más contenidos de un contacto en particular según tu grado de cercanía con él.

Llevo poco tiempo en la plataforma, pero las sensaciones son buenas. La forma que tiene de separar los tipos de contenido, el posicionamiento SEO, y otros factores me gustan.

Además, creo que observar una plataforma en sus primeras etapas es una oportunidad interesante, y que no siempre se tiene. Muchos llegamos tarde a otros sitios, y perdimos oportunidades y privilegios por ello.

*Puedes echar un ojo a Lauchyoo sin necesidad de tener cuenta aquí: Red social Launchyoo

En resumen

Como puedes ver, hay alternativas más amistosas y dependiendo de tu perfil, hasta más útiles para aprender y compartir. La clave está en que tú tengas el control, y que no nos convirtamos en marionetas de personas o corporaciones sin escrúpulos. Eso no sería… efectivo.