El estrés y sus dos caras secretas: el Distrés y el Eustrés

¿Padeces de estrés? Según algunos estudios, el 42% de los españoles sufren estrés. Pero, ¿qué es el estrés? ¿cómo afecta a la efectividad personal? En este artículo hablaremos de las dos caras secretas del estrés: el distrés y el eustrés.

Qué es el estrés

Antes de hablar de distrés y eustrés, vamos a ver la definición de estrés. Primero, la real. La real es lo que pensamos todos, o la mayoría cuando hablamos de estrés. No está escrita en un diccionario, pero es igual de válida.

Piensa por un momento: ¿A ti a qué te suena la palabra estrés? ¿A algo bueno o algo malo? Por ejemplo, te encuentras con un amigo, y te dice: “Estoy super estresado”. ¿Tu que entiendes? ¡Claro! Normalmente entendemos que el estrés es algo negativo.

Y fíjate cómo la definición del diccionario va en la misma línea. 

El Diccionario de la real academia española lo define como: “Tensión provocada por situaciones agobiantes que originan reacciones psicosomáticas o trastornos psicológicos a veces graves». 

Estres
A veces se usa la expresión: «estoy a punto de estallar»

Interesante definición, ¿verdad? Me llama la atención que no se diga nada de los efectos físicos ni tampoco de los emocionales. Sólo hace referencia a los psicológicos.

Sin ánimo de entrar aquí en conceptos psicológicos o médicos para los que no estoy capacitado, la idea que todos entendemos es que el estrés es algo malo.

El estrés puede matar

Aparte de que, evidentemente, el estrés es contrario a la efectividad, puede ser muy peligroso. 

Hay un término bastante usado y que es un resultado directo del estrés: el agotamiento nervioso. Es un agotamiento físico y emocional. En inglés usan la palabra burnout. Y aquí, en España, se dice coloquialmente “estar quemado”. 

Claro, desde un punto de vista médico, es difícil definir qué es estrés. Es un poco subjetivo y depende mucho de cada persona. Algunos se ahogan en un vaso de agua, y otros sufren alexitimia, parece que no les afecta nada. Se puede estar acabando el mundo, que ellos a lo suyo.

Así que el estrés es más bien algo que se produce en nuestro cerebro, pero que afecta a nuestro cuerpo, decisiones, emociones… a todo. 

Infografía estrés
Una interesante infografía sobre lo que ocurre en nuestro cerebro

No sé en otros sitios, pero aquí es común ir a la consulta del médico, y que, después de hablar contigo, te diga: “Usted lo que tiene es estrés”. Y no es ninguna broma. Si uno no controla el estrés, puede llegar a morir sin una causa física real. Su mente, literalmente, ha provocado que el organismo falle. 

Las dos caras del estrés: distrés y eustrés

Hasta aquí, todo claro. Parece que el estrés es algo a evitar. Pero… resulta que el estrés se puede dividir en dos tipos: distrés y eustrés.

* Una advertencia antes de proseguir. Estas dos palabrejas no están en el diccionario oficial, por lo menos, a fecha de hoy. De hecho, ni si quiera estoy seguro de que en español sea eustrés, porque en algunos sitios que he consultado, ponía eutrés.

La palabra estrés viene del inglés «stress», y de ahí, vienen también estas dos palabras que se han mezclado con las partículas dis- y eu-.

En el libro “La semana laboral de 4 horas”, de Tim Ferris, se define el distrés como un conjunto de estímulos dañinos que te debilitan, te restan confianza en ti mismo y fuerza para actuar. El mismo autor define el eustrés (que usa la partícula eu, que está también en euforia) como un estrés sano que constituye un estímulo para crecer.

El estrés no siempre es malo

La conclusión a la que queremos llegar es que el estrés no es en sí mismo malo. Es bueno tener cierta tensión de vez en cuando.

Un ejemplo sencillo. Vas a coger el metro, el autobús (guagua en Canarias). Ves que se te va a escapar. Entonces, te estresas. Te pones en tensión. Hay un montón de efectos en tu cuerpo. Todos tus sentidos, que por cierto son más de 5, se ponen a trabajar, aumenta la adrenalina, y corres para que no se vaya. Echas una carrerita, y llegas a tiempo. En unos minutos, poco a poco, el cuerpo vuelve a su actividad normal. 

El cuerpo es como el motor de un coche. No siempre va a 6000 revoluciones. Depende de las circunstancias. Y la mente es como la caja de cambios. Adapta el funcionamiento del cuerpo para dar el mejor rendimiento. Por eso, de vez en cuando, hay que estar estresados. 

En el video de abajo (es el primero de una serie de 3) se analiza a fondo esto del estrés.

Lo mismo sucede cuando detectamos un peligro, cuando vamos a dar una conferencia o comenzamos un curso, cuando nos enfrentamos a un examen, al conocer a alguien por primera vez, o al enfrentar un cambio importante, quizás de trabajo, de casa… Todas estas situaciones suelen ser estresantes. Y es necesario que lo sean. No podemos vivir con la sangre como la horchata. Necesitamos cierto nivel de tensión para pasar a la acción, para poner el foco.

Ahora bien, el punto está en que somos nosotros quienes deberíamos decidir si una situación estresante va a ser distrés o eustrés.

¿Como diferenciar distrés y eustrés?

¿Cómo diferenciar el distrés y el eustrés en la práctica? Fácil. Piensa en lo que sucede mientras estás en esa situación estresante. Una frase dice: «El temor agudiza los sentidos. La ansiedad los paraliza.»

Así, lo que ocurre durante el momento de tensión determinará si es distrés o eustrés. Si te ayuda a lograr un objetivo, sería eustrés. Si te paraliza y te deja sin fuerzas, entonces es distrés.

Piensa también en lo que ocurre una vez haya pasado la fuente del estrés. Si nuestros pensamientos, emociones o nuestro cuerpo siguen dando señales de estrés, eso podría ser distrés. Si, por el contrario, todo vuelve a la normalidad, entonces se parece más al eustrés. 

Por cierto, liberar el estrés (distrés) con el alcohol o las drogas no es una solución efectiva. Tampoco empezar a gritar, decir tacos o palabrotas, y mucho menos atacar físicamente a otra persona ni a objetos. Esto es como echar leña al fuego. Es lo más fácil, pero se va a crear un buble en nuestro cerebro, y la próxima vez que estemos nerviosos, pues ya sabemos lo que va a ocurrir. 

Hay métodos como contar hasta diez y cosas así que pueden ayudar. Pero lo mejor es, cuando estemos calmados, analizar el problema de raiz y atacarlo. 

Cómo combatir el distrés

Lo primero es analizar la causa del distrés (trabajo, rutina demasiado ocupada, aparatos electrónicos, influencia de amigos, decir a todo que sí). A veces hay razones más complicadas, como en el caso del estrés postraumático, que sucede después de un acontecimiento devastador, como un atentado o algo así, pero esto no es habitual. Si así fuera, mejor acudir a un especialista. 

Una vez localizada la fuente del estrés (distrés), por lógica, la idea es eliminarla, a ser posible. 

Sin embargo, puede suceder que realmente la fuente del estrés no sea fácilmente eliminable. Por ejemplo, no te puedes cargar a tu jefe, por muy malo que sea. (Un saludo al mío, que es muy bueno). O como decíamos antes; resulta que al hacer un análisis, vemos que la situación no tiene por qué ser fuente de distrés. 

En estos casos, la idea es combatir el distrés para que se convierta en eustrés. ¿Cómo hacerlo?

No en el momento en el que nos da el ataque, sino con hábitos de vida.

hábitos
Una ayudita muy práctica para esto de conseguir hábitos

Algunas ideas para evitar el distrés y aumentar el eustrés

Ahí van un par de sugerencias rápidas para usar con efectividad el distrés y eustrés.

  • Descansar suficiente y bien (dormir bien).
  • Caminar, a ser posible, diariamente; hacer ejercicio dos o tres veces por semana.
  • Disfrutar de la naturaleza.
  • Dedicar 5 o 10 minutos todos los días a respirar calmada y profundamente.
  • Disponer con frecuencia de momentos de soledad y tranquilidad.
  • Dedicar 15 minutos al principio y al final del día a leer o reflexionar (o las dos cosas).
  • Cuidar la alimentación. Evitar la comida basura. Aumentar las frutas y las verduras y evitar la carne y los lácteos. No comer demasiado. 
  • Planear las actividades del día de modo que hagamos lo importante lo primero. Así evitaremos que las cosas se hagan urgentes. 
  • Evitar la multitarea. Poner el foco en lo que se esté haciendo. 
  • Desactivar las notificaciones. Sea el jefe de sus aparatos electrónicos, no al revés. 
  • Descansar entre tareas (regla de Pareto).
  • Tener nuestro entorno ordenado.

  • Fijar prioridades adecuadas en base a principios (decálogo de principios) y metas realistas (medibles, agendadas en el tiempo).
  • Pasar tiempo con los amigos y la familia.
  • Conocer nuestras limitaciones físicas y emocionales (es bueno que le ayude alguien que le conozca bien).
  • Hablar de nuestras preocupaciones con algún amigo de confianza.
  • Rechazar o delegar lo que no podamos hacer, pero no postergar innecesariamente.
  • Cultivar cualidades como la resiliencia o la paciencia. 
  • No esperemos perfección de los demás. Evitar juzgar. Resolver los conflictos personales. Perdonar. Use la empatía (en árabe se usa una palabra que significa literalmente reencarnarse emocionalmente en el otro). 
  • No darle importancia a lo que no tiene. Evitar el efecto Pigmalión
  • Pedir ayuda. Comunicarnos. Hablar con la familia, con el jefe. Nos van a comprender porque ellos lo han pasado o bien lo conocen. 
  • Acudir a un especialista.

Resumiendo

Aunque solemos hablar en general de estrés, según algunos autores, existen dos caras secretas: Distrés y Eustrés. La idea es combatir la parte negativa del estrés (distrés), y aumentar y aprovechar la parte positiva del estrés (el eustrés). Así lograremos que el dichoso y temido estrés no nos robe efectividad, sino que incluso la aumente en momentos de necesidad.