Academia de DESARROLLO PERSONAL EfectiVida

El promedio de la inspiración

Inspiración, ideas, encenderse la bombilla

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Cuentan que el poeta Paul Valéry le preguntó en una ocasión a Albert Einstein si llevaba un cuaderno encima para anotar sus ideas, y el físico le respondió: “No me hace falta, ¡tengo tan pocas veces una!”. También se le atribuye a Einstein una frase que dice que no hace falta anotar las ideas, porque si son realmente buenas, las recordarás. Sin embargo, esto no es realmente así.

RESUMEN DEL AUDIO:

Se equivocaba, al menos en parte. Cuando uno tiene una idea no sabe si va a ser buena o no. Puede parecer brillante y ser una tontada, o al revés.
Por otro lado, el funcionamiento de nuestra memoria obliga a anotar las cosas para recordarlas. Además, una idea va asociada a un lugar, a unas condiciones, a unos sentimientos. Si no lo anotas, todo eso desaparece.
Quizá el problema también está en tantos impactos…

HAY QUE APUNTAR LAS IDEAS

¿Cómo tener siempre buenas ideas? Haciendo un promedio.

Los promedios no son del todo fiables (ej. del hombre con 20º de promedio). La estadística es engañosa, pero también acerca los extremos.

Hay días que estás pletórico. Otros nada. Si durante una semana anotas todas las ideas, cuando te sientes a filtrarlas, harás un promedio.

Ej. 1.: Nota para tweets
Ej. 2: Nota para posts diarios.

Ventajas: Como creador, no conviene ser intermitente. Es la constancia la que te ayuda a crecer, no los tirones. (Ej. de los que arrastran camiones)

Aun así , hay que aceptar que hay días en que ni con anotaciones vas y otros en que todo te va a salir super bien. No pasa nada. La clave es la constancia. Eso sí, como promedio seras mucho más creativo.

ENLACES DE INTERÉS:

FRASE ÉPICA:

“Fallas el 100% de los tiros que no usas” – Wayne Gretzky Clic para tuitear

Sobre el autor de esta entrada

Jaír Amores
Mi nombre es Jaír y soy de la cosecha del 78. Estoy felizmente casado; tenemos dos preciosas hijas, y vivimos en Las Palmas de Gran Canaria, España. ¡Sí! ¡El paraíso! Desde muy chico, ya me atraía la efectividad. Disfrutaba haciéndome un horario, automatizando tareas. Y… no sé si a ti te ha ocurrido también: me daba cuenta de muchas cosas que podrían hacerse mejor. Me sigue pasando, por cierto. Estoy convencido de que la efectividad y la productividad personal son fundamentales, pero… sin olvidar las cosas importantes de la vida. Porque, ¿de qué serviría mejorar si no nos hace más felices?