Los dispositivos electrónicos nos están haciendo más tontos

Tenemos un problema grave. Los dispositivos electrónicos nos están volviendo bobos. No lo digo yo, y tampoco es una cuestión de sensaciones o de intuición. Ya hay muchos expertos reseñando estudios serios que lo demuestran.

Pero el problema es todavía más grave de lo que parece. La tecnología ha llegado para quedarse. No vas a poder vivir sin ella. Al contrario, va a potenciarse. Inteligencia artificial por todos lados, dispositivos hasta en el water, y todo lo que se te ocurra y más.

Pero, para un momento… ¿cuál es el problema realmente? Muy resumido, es lo siguiente:

  • Tu cerebro prefiere lo fácil, aunque no sea lo mejor para ti.

Y esto es lo que lo hace que la solución sea extremadamente compleja. Hace unas semanas estuve con mi familia en un crucero por el río Sena. Espectacular. Lo increíble es que, a la derecha nuestra, había una pareja cenando, en silencio, cada uno con su móvil.

No les culpo. La pregunta es si lo que tienes enfrente puede superar a lo que tienes en la mano. Tu atención tiene que elegir entre miles de apps especializadas en comer cocos con un poder de adicción peor que cualquier droga conocida, o hacer algo real que consuma energía. ¿Quién crees que ganará?

Ok, quita el móvil. Sí, claro. ¡Yo trabajo con el móvil!

No lo puedes eliminar así como así, y los remedios que se están ofreciendo no llegan ni a la categoría de parche.

Cal Newport, que lleva tiempo mencionando lo de vivir en cabañas en el bosque, hablaba recientemente sobre eso aquí. Básicamente, resumía varias soluciones propuestas para limitar el uso del smartphone (aumentar la fricción, escala de grises, reglas de uso, detox digital…). Nada de eso funciona del todo, aunque al menos son intentos de rebelión contra el sistema.

Cal ofrece dos soluciones más, que personalmente, tampoco considero definitivas por sí solas. Una es eliminar las apps tipo redes sociales. Me parece bien, pero te aseguro que cuando estés aburrido en el sillón de tu casa, con el móvil cerca, serás capaz de reinstalar lo que haga falta con tal de no levantarte y hacer algo de verdad. Sigue siendo más fácil tocar la pantalla.

La otra solución me gustó mucho más, y voy a implementarla a ver qué tal funciona. Consiste en dejar el móvil en un sitio fijo. Por ejemplo, ponerlo en la entrada de casa cuando llegas del trabajo. A partir de ahí, si necesitas usarlo, tienes que desplazarte y llegar hasta él. Con todo, veo algunas fallas en el sistema. Por ejemplo, yo uso el móvil como cronómetro cuando me voy a echar la siesta, o para capturar con el método C.A.R. Tenerlo lejos me supone algunos problemas, y no sé si el beneficio supera la pérdida. Además, las pocas apps que tengo en el móvil, también las tengo en el portátil que uso para diferentes tareas. Así que estoy en las mismas, solo que la pantalla es más grande.

Aún así, y esto es muy triste, es de las mejores recomendaciones que he encontrado para limitar el uso del móvil.

Algunas soluciones para limitar el uso de los smartphones

Después de darle vueltas y de repasar el curso de autodisciplina que tengo publicado, solo se me ocurre una serie de soluciones que realmente funcionan y que no consisten en hacks super llamativos, pero imposibles de aterrizar.

  • Quita todas las notificaciones, excepto el tono de llamada, para que el móvil no te interrumpa. En vez de eso, haz revisiones de las bandejas de entrada que veas necesario, las veces que estimes oportuno (esto es del método C.A.R, por cierto).
  • Programa el modo no molestar para que no haya ninguna notificación durante bastantes horas cada día.
  • Usa con frecuencia el modo avión. En la siesta, en períodos de concentración, al hacer mindfulness…
  • Elimina todas las apps que no te sirvan para algo útil. En lo posible, ten una sola pantalla con todo lo que usas y limítate a ese espacio (llevo años así… se puede).
  • Añado aquí la propuesta de Cal: ten un sitio para el móvil y desplázate allí cuando necesites usarlo.
  • Define un horario antes de irte a dormir para no usar el móvil. Por ejemplo, dos horas antes.
  • Siempre que sea posible, sal de casa sin el móvil. Por ejemplo, si vas a correr a un parque cercano, o a comprar algo al supermercado de la esquina.

Fíjate que esta batería de acciones consisten en lo que se llama «modificar el entorno». Te sonará de literatura sobre formación de hábitos. Es una modificación parcial, porque el móvil sigue ahí.

Además, el objetivo ya ni siquiera es controlar el móvil totalmente. Solo se aspira a limitarlo. Creo que no es realista buscar prescindir de la tecnología. Así de mal estamos.


En resumen:

Creo sinceramente que la batalla está perdida. Supongo que, al igual que las comodidades actuales son muy agradables, pero algo perjudiciales para la salud, también habrá que aceptar que la tecnología, y en particular el smartphone, ese sumidero de atención, nos va a dar muchas utilidades, pero nos va a hacer cada vez más tontos.

Como en muchas otras cuestiones en la vida, la comparación es vital. Evidentemente, el efecto negativo de la tecnología afectará más a unos que a otros. Los más preparados, los que más capacidad de control y reacción tengan, saldrán ganando. No es que hayan encontrado la solución perfecta, sino que, en comparación con otros, tienen una ventaja competitiva enorme. Por decirlo de otro modo, en esta carrera del hámster en la rueda de la jaula, tonto el último.

2 comentarios en «Los dispositivos electrónicos nos están haciendo más tontos»

  1. Ufff … Temazo!! Realidad claramente expuesta q nos está afectando desde YA, pero, peor aún si pensamos en nuestros niñ@s, (porque si nuestra generación que no creció con estos dispositivos estamos actualmente tan afectados..cómo será a futuro en el caso de ellos…) así q sería muy bueno trabajar en esos puntos que mencionas a fin de lograr un cierto control de su uso, y así transmitirlo a las nuevas generaciones..
    Gracias por este excelente artículo!!

    Responder
    • Bien visto Grethel. La verdad que es preocupante el uso de la tecnología por parte de los jóvenes. Les hemos dado acceso a herramientas potentísimas y peligrosísismas que ni nosotros entendemos todavía. Mucho ojo!

      Responder

Deja un comentario