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¡Controla la ansiedad con la técnica STOP!

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*Esta es una entrada de un autor invitado: Raül Solbes i Monzó. Él trabaja en el sector de la educación, actualmente como inspector de educación en la Dirección Territorial de Alicante. Puedes saber más de su trabajo en www.raulsolbes.com y en www.re-programa.com.

En ocasiones me siento agitado, inquieto, incluso angustiado. Puede deberse a una discusión con un amigo, incluso a un pensamiento sobre algo que todavía no ha ocurrido. La cuestión es que existen diferentes desencadenantes a lo que se conoce como ANSIEDAD.

La sociedad española de medicina interna define la ansiedad como un mecanismo adaptativo natural que nos permite ponernos alerta ante sucesos comprometidos.

Al igual que ocurre con el estrés, cierto grado de ansiedad proporciona un componente adecuado de precaución ante situaciones peligrosas, incluso puede ayudar a afrontar retos positivos. Ahora bien, en ocasiones podemos sentirnos desbordados por la ansiedad, incluso paralizados. En los casos más extremos de negatividad podría llegar a producir deterioro del funcionamiento psicosocial y fisiológico.

Obviamente, ante problemas graves, conviene acudir a especialistas, como, por ejemplo, profesionales de la psicología. En este artículo nos centramos en un nivel de ansiedad “soportable” y bajo este contexto se propone la acción como un muy buen antídoto ante la ansiedad.

Como persona efectiva que eres, piensa en cuál puede ser la acción más pequeña para avanzar y salir de la situación de ansiedad en la que te encuentras en ese momento. A continuación, reflexiona, por ejemplo, a través de un diario. Se trata de analizar y evaluar tu situación para determinar qué es lo que te causa ansiedad y que ha provocado la acción sobre esa ansiedad. El hecho de escribir (planificar), te focalizará hacía la acción, hacía el compromiso de hacer algo para salir de la situación incómoda del momento.

Para mantener controlado el estrés y la ansiedad puedes emplear la conocida y sencilla técnica STOP. Se basa en aplicar, de manera secuencial, cuatro pasos. Cada paso se asocia con una de las siglas de la palabra STOP:

1.  S de Stop. Detén lo que estás haciendo y toma distancia de la situación o pensamiento que te causa ansiedad.

2.  T de Tomar aire. Céntrate en la respiración: respira profundo y de forma pausada, aguanta la respiración y expira de manera completa y lenta. Por ejemplo, puedes emplear la técnica 4-6-8: 4 segundos para inspirar, 6 segundos aguantando el aire y 8 segundos expirando.

3.  O de Observar. Fíjate en los pensamientos que te causan ansiedad y evalúa de manera objetiva si estás cayendo en un sesgo cognitivo (catástrofe, negatividad, análisis excesivo, exigencia excesiva…). En este paso resulta muy interesante aplicar lo que la filosofía estoica identifica como dicotomía de control. ¿De qué sirve preocuparse de aquello que no puedo controlar?

4.  P de prosigue. Continua con tu actividad, pero hazlo de manera calmada, con la serenidad de haber reflexionado y evaluado tu situación actual. Si puedes hacer algo con el pensamiento o situación que te causa ansiedad, define un plan y ponte manos a la obra. Si no puedes hacer nada, acéptalo. No se trata de resignación, sino de aceptación.

Si quieres ser una persona efectiva, es interesante contar con herramientas que permitan optimizar tus reacciones ante cualquier tipo de emociones o sentimientos. La ansiedad es un mecanismo de nuestro sistema interno que debemos saber controlar y ponerle límites. La técnica STOP puede ayudarnos.

¿Ansiedad? ¡STOP!

Sobre el autor de esta entrada

Jaír Amores
Mi nombre es Jaír y soy de la cosecha del 78. Estoy felizmente casado; tenemos dos preciosas hijas, y vivimos en Las Palmas de Gran Canaria, España. ¡Sí! ¡El paraíso! Desde muy chico, ya me atraía la efectividad. Disfrutaba haciéndome un horario, automatizando tareas. Y… no sé si a ti te ha ocurrido también: me daba cuenta de muchas cosas que podrían hacerse mejor. Me sigue pasando, por cierto. Estoy convencido de que la efectividad y la productividad personal son fundamentales, pero… sin olvidar las cosas importantes de la vida. Porque, ¿de qué serviría mejorar si no nos hace más felices?