Comparar con el pasado es un error

Un interesante artículo de Cal Newport me inspiró para desarrollar una idea que probablemente te ahorre tiempo y esfuerzo. El artículo de Cal hacía la pregunta: «¿Qué pasaría si Lincoln hubiese tenido correo electrónico?».

La respuesta simple es que no habría logrado nada de lo que le hizo ser Lincoln. Sin embargo, Cal llega a otra conclusión. Aunque no tuvo correo electrónico, sí que tuvo otros distractores igual o incluso más potentes. ¿Cuál es el punto?

El nivel de efectividad cambia con el tiempo

En el artículo de Cal se habla de la diferencia entre Lincoln y sus congéneres. Principalmente, el futuro presidente evitaba el alcohol y leía muchos muchos libros.

Sin embargo, a mí, pensar en esa pregunta (¿cómo sería Lincoln si tuviera email?) me llevó a otro sitio distinto. La cuestión es que, si Lincoln tuviese correo electrónico, el resto de la gente a su alrededor, muy probablemente, también tendrían email.

Así que el punto no es la tecnología que usamos, sino nuestras capacidades para mantener a raya esa tecnología y usarla a nuestro favor… (y aquí viene la clave) en comparación con el resto de personas a nuestro alrededor.

En realidad, un universitario típico de hoy día probablemente tendría más sabiduría que alguien versado de hace 100 años. Quizá perdería en pensamiento profundo o en valentía, pero estoy seguro de que ganaría en muchos otros ámbitos. Y si el universitario viajara en el tiempo, igual hasta desbancaba a Lincoln y llegaba a ser un personaje famoso.

La cantidad de datos que manejamos hoy día es muy superior a la de nuestros ancestros. Por eso no se puede comparar lo que hacía Lincoln con lo que hacemos nosotros.

Comparar lo que logramos hoy o cómo lo logramos, con lo que sucedía hace años, es un error.

El uso de la tecnología cambia con el entorno

No solo el tiempo va transformando lo que entendemos por sabiduría, sino también, el entorno.

Un contable que trabaja a distancia tendrá que lidiar con el correo electrónico mucho más que un técnico que trabaja exclusivamente en un negocio local.

Algunas profesiones requieren de concentración extrema, mientras que otras dependen de atender un montón de inputs al mismo tiempo.

Ni siquiera es lo mismo para alguien de un país donde la jornada de trabajo se extiende hasta el infinito y más allá, que una persona de otro país donde las leyes impiden que trabajes más de lo estipulado.

Sé efectivo en comparación con

Así que, a la hora de establecer metas personales y profesionales, la pregunta clave es: «¿En comparación con qué?». No tiene sentido ser mejor que hace años, o mejor que lo que son en otros sitios. Ni siquiera es muy efectivo buscar la mejora continua en determinados casos.

Pongamos un ejemplo. En tu empresa, la mayoría de empleados son capaces de terminar un proyecto en, me lo invento, 2 días. Sin embargo, tú has logrado afinar el proceso para conseguir hacer lo mismo, manteniendo una calidad aceptable, en solo 1 día y medio. Eres el que más rápido desenfunda del lugar.

Pregunta: ¿de qué te sirve mejorar más? A menos que vayas a comisión, estarías perdiendo el tiempo. Ese esfuerzo por mejorar se podría enfocar en otras áreas de la vida en donde tengas más dificultades. O simplemente, ganar tiempo para estar con tu familia o disfrutando de ocio efectivo.

Además, ten en cuenta un detalle importante. Si tú eres capaz de hacer algo en 1 día y medio, otros se darán cuenta y tratarán de buscar el sistema para lograrlo. En ese momento, habrás perdido tu ventaja y tocará volver a afinar. Sin embargo, si te esfuerzas para lograrlo en 1 día, los demás van a intentar alcanzarte igualmente. El punto de anclaje siempre será el más alto.


En resumen:

No se trata de eliminar el correo porque antes éramos más productivos. Tampoco es cuestión de mejorar vez tras vez sin necesidad.

El objetivo de la efectividad es lograr resultados gastando los MÍNIMOS recursos. Entonces, piensa cómo vas a usar la tecnología en comparación con cómo la usan los demás a tu alrededor. Plantéate cuál es el punto de anclaje y enfoca tus esfuerzos en algo que produzca resultados beneficiosos.

Aunque dicen eso de que las comparaciones son odiosas, la realidad es que son imprescindibles. Lo que no funciona es comparar con algo que no tenga las mismas circunstancias. Lincoln probablemente fuese excelente en comparación con un político de hace 2.000 años. También es posible que fuese pésimo en comparación con un entendido de nuestra época. Sin embargo, era muy bueno en comparación con los demás de su época que se dedicaban a lo mismo y que vivían en la misma zona. Eso lo hizo ser Lincoln.

No se puede ser el mejor en todo, por supuesto, pero sí que podemos aplicar la efectividad y ser muy buenos en lo que nos propongamos… en comparación con lo que tenemos cerca.

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