Cómo tratar con quien te lleva la contraria

¿Te ha pasado alguna vez que una persona random te dice lo que tienes que hacer y cómo hacerlo con todo lujo de detalles? Seguramente.

Una buena fórmula es esperar pacientemente a que el «enterado» termine su tesis, o al menos haga una pausa, y aprovechar ahí para preguntarle: «¿Quién?» A lo que la persona probablemente replique: «¿Cómo que quién?». Finalizando la batalla, nosotros decimos: «Sí, que quién te ha preguntado.»

Pero claro, aquí intentamos subir un poco el nivel. ¿Cómo podemos lidiar con el ejército de personas que te dicen lo que tienes que hacer?

¿Es especialista?

La gran pregunta es qué nivel de especialización tiene la persona que te está aconsejando. Este conocimiento elevado sobre una materia da autoridad para hablar, y deberíamos tomar cualquier comentario de alguien así como un regalo.

Ojo, no se trata de si lo aplica o no. Un doctor puede ser una eminencia en tratamientos del corazón, y morir de un infarto. La cuestión es si sabe de lo que habla.

Esto no es complicado de detectar. ¿Ha leído literatura al respecto? ¿Se ha formado con algún mentor destacado? ¿Tiene titulación que demuestre que ha dedicado tiempo a estudiar la materia? Por supuesto, si además practica lo que dice, mejor todavía.

El otro día, en una discusión sobre un tema de finanzas, me dieron ganas de parar al «enterado» y preguntarle cómo había llegado a esa conclusión. Y antes de que le diese tiempo a responder, añadir: «porque yo he leído decenas de libros al respecto, he escuchado un montón de entrevistas, de podcasts, he hecho algún curso, he tomado notas de investigación propia, y lo he probado durante bastante tiempo; no sé si tú has hecho algo parecido, porque, si no es el caso, creo que te deberías estar calladito».

Puede sonar pedante y desde luego, algo agresivo. Pero es que es muy injusto que dediques un montón de tiempo a formarte en algo, y lo practiques arriesgando en carne propia, y venga alguien que no tiene ni idea, que no ha dedicado ni 5 minutos a aprender un mínimo, y te diga que estás equivocado. No tiene sentido.

Cuidado con los influencers especialistas

Una advertencia. Hay un efecto halo cuando se trata de personas con influencia; famosos, deportistas, cantantes, presentadores, y más recientemente, podcasters, youtubers y tiktokers.

Puede ser alguien muy bueno en una materia, pero no por eso tiene que ser bueno en otras.

Me hace mucha gracia cuando, en una entrevista, preguntan a un especialista en criptomonedas sobre temas como el amor, las relaciones personales o cómo se organiza. No está mal a modo de comparativa, o para saciar tu curiosidad, pero sus comentarios en este sentido no tienen tanto peso como si los diese alguien dedicado a esa temática en particular.

Sí que han surgido en los últimos años creadores de contenido expertos en muchas temáticas. Diría que su especialidad es realmente aprender. Este tipo de especialistas, polímatas, multipotenciales, son muy buenos eligiendo un tema, estudiándolo a fondo, y llegando a conclusiones.

Aún así, la mayoría se dedican a campos relacionados y no demasiado específicos. Pero bueno, sí que sería una excepción diferente al famosete que te quiere dar consejos de amor.

*En mi caso, el campo en el que me muevo es el del desarrollo personal, centrado en la efectividad y la organización.

Cómo actuar con un «enterado»

Teniendo clara la diferencia entre alguien que sabe lo que dice, y alguien que no tiene ni idea, hay que decidir qué hacemos con sus consejos.

Parece obvio, pero se puede afinar un poco. En el caso de alguien especialista, la idea sería aprovechar al máximo su conocimiento, siempre que sea algo que nos interese, claro. Y aquí hay que tener mucho cuidado con el ego. La cuestión no es si nos da la razón, sino que su rigor nos puede aportar mucho. Así que da igual si te da un consejo gratuito, si se lo pides tú, si es amable o no, o si va a tu favor. Es conocimiento del bueno, y lo mejor es aprovecharlo.

Por contra, si la persona no sabe de lo que habla, lo ideal sería taparle la boca con un tapón, teletransportarnos físicamente a otro sitio, o decirle lo más amablemente posible que no valoramos su opinión. ¿Por qué? Pues porque, no solo nos está haciendo perder el tiempo, sino que además, puede que algo de lo que diga nos desvíe del conocimiento correcto.

Claro, ninguna de las opciones anteriores es muy efectiva, pues todas ellas son fantasías que nadie nunca jamás se atreverá a hacer, o te llevarán a una discusión sin sentido. Por eso, lo mejor es no alimentar la conversación y cambiar de tema lo antes posible. Un «mmm» de vez en cuando si se alarga, y desde que puedas, pregunta sobre otra cosa.


En resumen:

El tiempo es uno de los activos más valiosos que existen. Cuanto más mayores nos hacemos, más conscientes somos. Otro activo super importante es la atención. Y esto lo saben de sobra las grandes corporaciones tecnológicas.

Por eso, sería triste perder tanto escuchando consejos de gente desinformada, y peor aún sería si has sido tú quien les has preguntado.

Suele pasar que, después de una conversación de este tipo, nos quedamos algo tocados, quizá porque en el fondo, sabemos que fue un error. ¿Te suena?

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