Cómo salir de una cámara de eco

Cámara de eco

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Hace poco escuchaba un término que me llamó la atención: cámara de eco. Hacía referencia a lo que sucede cuando te intentas informar en internet, pero debido a los métodos usados, al final, solo escuchas ecos o repeticiones de lo que previamente pensabas sobre el asunto. Otro término que se está usando para esto es “tribalismo cultural”.

Este efecto es algo que ya ocurría en el mundo off-line, por ejemplo, con personas que solo leen un determinado periódico o que solo escuchan las noticias de un canal de televisión o radio. En realidad, todos, en mayor o menor medida, buscamos opiniones afines a lo que pensamos.

El problema que acentúa este efecto es que, en internet, la mecánica habitual para informarse es todavía más sesgada.

Las redes sociales y los algoritmos de búsqueda de noticias intentan averiguar lo que te gusta, y mostrarte información relacionada. Su objetivo, evidentemente, no es darte una visión amplia y seria de un asunto, sino mantenerte dentro de su entorno el máximo tiempo posible.

Cómo evitamos entrar en una cámara de eco

¿Qué solución hay para no quedarse encerrado en una cámara de eco? En el artículo “Cómo encontrar información de calidad sin morir en el intento” inteńte analizar a fondo esta cuestión.

Aún así, me gustaría añadir algunas ideas, muy prácticas, que nos pueden ayudar.

En primer lugar, si nos gusta una temática, debemos intentar encontrar fuentes fiables. Más allá de los libros, pienso que lo ideal sería suscribirse a blogs especializados en el tema que nos guste. Creo que esta opción es bastante mejor que usar las redes sociales como fuentes de información.

Como suscribirte a la lista de correo de los blogs es una tarea un tanto manual y que nos puede llenar nuestra bandeja de entrada de un montón de correos publicitarios, recomiendo un lector de feeds, como Feedly.

A la hora de buscar las fuentes, debemos ser serios, y tener una amplitud de miras basada en el deseo honrado de aprender. Además, añadir o eliminar fuentes debe ser una constante.

Será bueno aceptar información con la que no estemos de acuerdo. Por poner un ejemplo, yo uso Feedly para aprender sobre organización personal y marketing. Hace ya años descarté el sistema GTD para organizarme, pero sigo suscrito a blogs que hablan exclusivamente de este método. ¿Por qué? Porque siguen siendo fuentes muy fiables donde puedo aprender.

También puedes añadir a tus fuentes canales de YouTube, Podcasts, o crear listas personalizadas en Twitter.

Aún así, recomiendo limitar la cantidad de fuentes, y de temáticas en las que queremos formarnos. A más cantidad de información, más ruido, y más complicado será enfocarnos.

Si te fijas, la información que nos llegará no serán ecos, sino fuentes. Y esto es algo muy distinto que nos permitirá un salto de calidad en nuestra formación constante.

¿Y qué hacemos para aprender de otras temáticas?

Pues en vez de consumir contenido de forma pasiva, como el que enciende la tv a ver que echan, es mucho mejor capturar los temas que nos interesen, plantear las preguntas correctas, y usar los buscadores especializados realizando búsquedas con operadores inteligentes.

Si quieres más información al respecto, te invito a echar un ojo al artículo “El efecto Google”, donde se dan algunos trucos para usar el famoso buscador de forma avanzada.

Por otro lado, es muy importante capturar esas ideas que nos rondan por la cabeza, para posteriormente analizar qué vamos a hacer con eso que hemos anotado. Como sabes, este proceso está bien definido en métodos de organización personal, como el que se ofrece en EfectiVida: el método C.A.R.

En resumen, la próxima vez que estés consumiendo algún contenido en internet, piensa si no estarás escuchando un eco de tu propia forma de pensar. Y, lo que es todavía más peligroso, mira en tu día a día, no vaya a ser que te hayas quedado encerrado en una cámara de eco.

¡Un saludo desde las Islas Canarias!

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Sobre el autor

Picture of Jaír Amores
Mi nombre es Jaír y soy de la cosecha del 78. Estoy felizmente casado; tenemos dos preciosas hijas, y vivimos en Las Palmas de Gran Canaria, España. ¡Sí! ¡El paraíso! Desde muy chico, ya me atraía la efectividad. Disfrutaba haciéndome un horario, automatizando tareas. Y… no sé si a ti te ha ocurrido también: me daba cuenta de muchas cosas que podrían hacerse mejor. Me sigue pasando, por cierto. Estoy convencido de que la efectividad y la productividad personal son fundamentales, pero… sin olvidar las cosas importantes de la vida. Porque, ¿de qué serviría mejorar si no nos hace más felices?