La IA escribe mejor que tú y que yo. No solo eso, la mayoría de las personas, y da igual si son expertos o si usan un software de detección, no serán capaces de decir si un escrito ha sido generado por IA o por un humano. Voy más lejos todavía. La IA ya puede generar audio y video a un nivel tan realista, que difícilmente podrás detectarlo.
Entonces, ¿para qué escribir un artículo como este? ¿para qué preparar una conferencia a la antigua usanza? ¿para qué generar contenidos si la IA lo hace mejor y sin esfuerzo?
Clave 1: a los humanos les gusta lo que hacen otros humanos
La primera razón para seguir escribiendo contenidos es que nos gusta (y nos seguirá gustando) lo que haga otro humano.
En realidad, lo de la IA no es para nada nuevo. Solo está más de moda y le están encontrando aplicaciones más prácticas. Pero eso de que una inteligencia artificial supere a los humanos en algo ya sucedió, y nos deja una serie de lecciones que nos sirven para iluminar el camino.
El ejemplo por excelencia es el ajedrez. Ya hace la tira que un programa aprendió a jugar. Y llegó el tiempo en el que una máquina ganó al mejor jugador del mundo. Y ahora, casi cualquier app es capaz de destrozarte jugando.
¿Sustituyeron los programas a los ajedrecistas? No. Al contrario, los últimos años ha habido jugadores que han generado bastante ruido, además de que se han embolsado cuantiosas ganancias por… sí, por hacer algo que una IA hace mejor que ellos.
¿Por qué? Porque lo que nos entretiene es que lo haga un humano, con sus virtudes y con sus defectos. Nadie en su sano juicio se pondría a ver a dos programas jugando al ajedrez. Sí, quizá los primeros meses con la novedad. Después, volvimos a ver a los de carne y hueso.
Hay muchos factores envueltos. La empatía, el sentimiento de justicia y de merecimiento por el esfuerzo, la incógnita de la imperfección… Nada de esto lo genera una IA.
¿Quiere decir esto que se descartaron los programas para jugar al ajedrez? Tampoco. Los ajedrecistas profesionales los usan como ayuda para practicar, elaborar estrategias o hacer pruebas. Y si estás aburrido en casa y no tienes cerca un amigo real con quien jugar, pues usarás una app en el móvil.
Las dos formas de ajedrez han convivido por años, y no ha pasado nada. Solo que el ajedrez ha mejorado mucho.
Clave 2: a los humanos les gusta hacer cosas de humanos
Otra razón es que nos encanta hacer cosas. Esto se está perdiendo con tanta invasión de tecnología. Aún así, sigue habiendo millones haciendo manualidades, aunque eso que hagan, lo podrían encontrar más barato. La gente seguirá pintando cuadros por placer. Seguiremos contando chistes, por más que Alexa parezca muy graciosa.
Escribir, plasmar tus pensamientos, compartir tu forma de pensar, es probablemente una de las artes más antiguas de la historia. Nos encanta hacerlo, y dudo mucho que descartemos este placer.
No concibo un mundo en el que dejemos de escribir, en el que redactar unas líneas para tu diario te lo haga una IA.
No se trata de una cuestión de efectividad, sino de satisfacción personal. Hay cosas que no tienen un beneficio personal, como girar el tapón de una botella en una cadena de montaje. Eso, que lo haga un robot, vale. Pero si algo me gusta, ¿por qué lo iba a delegar en una máquina que ni siente ni padece?
Clave 3: a los humanos les gusta interactuar con otros humanos
Una de las cosas que más disfrutaba de publicar en EfectiVida fue conectar con personas con los mismos intereses. Fue un resultado no esperado, y me encantó.
Si no te expones, si te quedas en la cueva, tendrás seguridad, pero tampoco podrás relacionarte con otros. Escribir y compartir contenidos te presenta al mundo y te posiciona sobre tus intereses y gustos.
Al final, todas las alegrías y también los males, suelen tener pelo y hablan. Por más que veas a tu chatGPT como psicólogo personal, con una IA no disfrutarás de las relaciones humanas, que te llevan en una montaña rusa de emociones constantes, y que son con lo que te quedas cuando pasan los años.
Clave 4: la IA no sustituye, potencia
El cuarto argumento tiene que ver con el concepto que tenemos de IA. Muchos piensan en sustitución, cuando la mayoría de tecnologías no han sustituido, sino potenciado o diversificado. Los carros de caballos siguen existiendo, aunque solo sea para pasear a parejas en sitios turísticos.
El lápiz no desapareció con el boli, ni el boli con la tablet, ni la tablet con las gafas de realidad virtual. Simplemente, ocurre una diversificación de alternativas. Antes, solo tenías el lápiz. Ahora tienes más opciones.
Claro, otras tecnologías sí que desaparecieron casi por completo, como el papiro. Aún así, tardó mucho tiempo, y en ese caso, se sustituyó el soporte, pero no el acto de escribir con la mano.
Un creador de contenido puede ser más efectivo al investigar una temática, corregir errores, potenciar un estilo, etc. No veo nada malo en esto, siempre que siga siendo una actividad humana para otro humano.
Claro, siempre habrá listos que intenten generar contenido sin poner nada humano, pero más allá de la novedad durante un tiempo, vaticino que no será la próxima maravilla. Sobre todo por el siguiente punto.
Clave 5: la IA no puede ser totalmente igual al humano
Por muy realista que pueda parecer una IA, hay ciertos límites que no se pueden superar por una cuestión meramente lógica.
Imagina que una IA puede generar un contenido en video, simulando ser una periodista. Además, escribe en su propio blog. Incluso es capaz de facturar vendiendo contenidos. Esto ya está sucediendo. Desconozco si se seguirá permitiendo.
Ahora, da un salto conmigo. Imagina que le llamas por tlf para una asesoría, y la IA te responde sin problema. Haces una videollamada, y también pasa el examen. Quedas con ella en persona, y la tecnología ha avanzado tanto, que la IA está metida en un robot humanoide tan real que no eres capaz de darte cuenta de que no es humano.
Vale, en ese contexto, ¿qué impediría que cualquier persona creara un robot así y lo usara para sustituir personajes famosos y estafar a medio mundo? ¿O llamar a un alto mando militar diciendo que es el presidente de la nación y que pulse el botón rojo?
Ok, estamos exagerando, pero creo que se entiende el punto. Esto no se puede permitir. Hay un límite que no se puede sobrepasar. Que te la cuelen con una periodista hecha con IA tiene gracia. Pero que te estafen un millón porque pensaste que el CEO de la empresa te estaba dando la orden de hacer una transferencia… pues no hace gracia.
No sé dónde estará el límite, pero sí que estoy convencido de que, mientras las IA no sean entes vivos con conciencia (para lo cual queda una eternidad), habrá que diferenciar si algo está hecho con IA o con manos humanas. Y si las autoridades no nos dan los mecanismos, los encontraremos igualmente.
Hace un tiempo, en la etapa anterior del proyecto, ya hace unos tres años, lancé una iniciativa para poner un sello en las páginas hechas sin IA. Me adelanté un poco, y no tuvo demasiada acogida. Ahora la tendencia es generar contenidos muy realistas, con imperfecciones que no puedan ser imitadas por una IA.
Estamos en los inicios, y todavía falta mucha regulación. Además, que cualquiera pueda generar fotos gratuitamente, no es un gran negocio para las grandes tecnológicas. Poco a poco, el acceso a este tipo de tecnologías se limitará a los que paguen.
Con estas tres vías: regulación, coste económico, y diferenciación por parte de los creadores de contenido, es más que suficiente para que la IA no nos quite el placer.
En resumen:
Si te estabas planteando seguir o no generando contenidos, no te lo pienses. Sigue haciéndolo. Ayúdate de la IA para mejorar, sobre todo si esperas rendimientos económicos. Ten paciencia, porque todavía hay muchos agujeros por cerrar.
Y sobre todo, disfruta de generar contenido. Aprovecha para ser auténtico. Ahora más que nunca, la gente va a premiar el realismo. Curiosamente, es posible que la IA nos obligue a ser más humanos que nunca.
¿Cómo lo ves tú? Me encantaría saberlo. Te espero en los comentarios.
Definitivamente que si, y te sigo por Telegram
Muchas gracias!