Ananía : la técnica del yo primero

Dedo arriba para mí, dedo abajo para ti (egoísmo)

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Hace unos años atrás, comencé a estudiar árabe. Como dijo un profesor de enseñanza de idiomas, los idiomas no son fáciles o difíciles, sino “diferentes”.

Bueno, lo cierto es que el árabe fusha (culto) es muuuuuy diferente. Aún así, una vez te acostumbras a las letras (que no dejan de ser símbolos como también lo son las letras es español), aprendes las pronunciaciones y comprendes la estructura, te das cuenta de que es un idioma muy ordenado.

No me quiero liar con el tema, pero básicamente, el árabe estándar se basa en raices de tres letras de donde salen cientos de palabras con formas determinadas. Es incluso posible escuchar una palabra por primera vez y descubrir su significado simplemente mirando su forma y detectando su raiz.

Por cierto, aunque mi nombre tiene significado en árabe (Jair significa bueno en árabe y se usa al decir buenos días, por ejemplo), en realidad es un nombre español, con origen hebreo, como casi todos los nombres sacados de la Biblia. No tengo nada en contra de ninguna raza en particular. Al contrario, como es el caso, se puede aprender mucho de muchas cosas si te fijas un poco.

Me encanta poder relacionar palabras de otro idioma con el español. Es una forma interesante de ampliar su significado.

Ananía

Todo esto viene a colación por una palabra árabe que me llamó la atención: Ananía. Significa egoísmo, y la palabra está compuesta por tres partes:

  • Ana: pronombre personal primera persona singular, es decir: “Yo”
  • ni: adjetivo posesivo de la primera persona singular, es decir: “mío”
  • a: cualidad. (Dependiendo de cómo se escriba la a final, se puede referir a un adjetivo o a la cualidad)

Juntando todo, te queda algo así como la cualidad del yo para mí.

Hay una palabra inventada en español que también tiene bastante relación: “yoísmo”.

El yo primero

Egoísmo

¿Te suena? No sé si tú tienes la misma percepción, pero el caso es que cada vez más, hay personas que están centradas en ellos. Primero yo, después yo, y al final yo.

Escucho habitualmente podcast, incluyendo alguno en el que hay entrevistas. Es impresionante como algunos viven en una especie de paraíso personal. Si te fijas, hasta al hablar, ponen el “yo” delante. El burro delante para que no se espante.

“Porque yo soy una persona que…”, “yo creo que”, “yo tal y tal”...

Desgraciadamente, el egoísmo generalizado se traduce en actos y no solo en una forma de hablar. Se mira el bienestar propio, y no el ajeno.

La preocupación por uno mismo se puede percibir en distintos ámbitos, incluso en el familiar, donde tradicionalmente los padres se quedaban sin comer para alimentar a sus hijos.

La felicidad no está en poner el yo en primer lugar

Los actos de generosidad como el de este video nos conmueven

Más allá de opiniones personales, parece ampliamente demostrado que se es mucho más feliz cuando se anteponen los intereses y deseos ajenos a los propios.

Por citar un ejemplo, en el artículo MPS, la ciencia de la felicidad, el profesor Tal Ben-Shahar, explicaba que la combinación entre dedicarte a algo que ayude a otros, que se nos de bien, y que nos guste, es la ideal para mejorar la felicidad personal.

Fíjate en el primer punto: ayudar a otros.

¿Has hecho alguna “buena obra” recientemente? ¿Cómo te has sentido?

Hay pocas cosas en la vida que aumenten tanto el bienestar como ayudar a otros por principios, y desinteresadamente.

Además, solo puedes recibir algo en tu mano cuando la abres. Primero dar, después recibir.

Desgraciadamente, en un mundo lleno de ananía, ser generoso y poner el yo al final, es ir contra la corriente. Lo cual es buena noticia, porque el mundo también está lleno de tristeza. ¿Será acaso que ir contra corriente es también huir de lo negativo?

Los negros del ataúd te enseñan efectividad
Reflexión

El baile del ataúd te enseña efectividad

Tengo un amigo que tiene un canal de YouTube. No es famoso ni nada de eso. Al contrario. El canal tiene 16 suscriptores ahora mismo. Hace poco, este amigo mío publicó un video grabando con el móvil un juguete de Hot Wheels con los bailarines del ataúd, y la archiconocida música de fondo. El video tiene 1371 visualizaciones. Así que mi amigo me dijo «partido de risa» que estaba perdiendo el tiempo, y que me dedicara a otra cosa. Pues bien, el artículo de hoy es la respuesta a mi amigo. Porque, al final, resulta que el baile del ataúd también te enseña efectividad.

Camino de la vida
Estilo de vida

Si la vida fuese un camino

Metas, fin, planes, propósito, objetivo, finalidad, motivo, sueños… Son palabras afines, pero con significados distintos. Todas ellas podrían usarse para un mismo camino que todos

Un reloj viejo
Reflexión

El cuento del reloj

Dice cierto cuento: Un padre antes de morir le dijo a su hijo: “Este es un reloj que tu abuelo me dio, y tiene más

Sobre el autor

Picture of Jaír Amores
Mi nombre es Jaír y soy de la cosecha del 78. Estoy felizmente casado; tenemos dos preciosas hijas, y vivimos en Las Palmas de Gran Canaria, España. ¡Sí! ¡El paraíso! Desde muy chico, ya me atraía la efectividad. Disfrutaba haciéndome un horario, automatizando tareas. Y… no sé si a ti te ha ocurrido también: me daba cuenta de muchas cosas que podrían hacerse mejor. Me sigue pasando, por cierto. Estoy convencido de que la efectividad y la productividad personal son fundamentales, pero… sin olvidar las cosas importantes de la vida. Porque, ¿de qué serviría mejorar si no nos hace más felices?