El Aguahara como potenciador de la productividad

Aguahara como desarrollo personal

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¿Cuál es tu mejor arma para potenciar tu productividad? Antes de que te lances a dar una respuesta rápida similar a «mi calendario digital» o «x aplicación», te doy un par de opciones algo más naturales: ¿podría ser el descanso? ¿el ejercicio? ¿un buen masaje? ¿algo de mindfullness? ¿qué hay del agua? ¿o qué tal una combinación de todo lo anterior? De eso va algo que descubrí hace poco, y que tiene un nombre algo extraño: Aguahara.

«Sistemas» naturales para mejorar nuestra productividad

Desde hace tiempo, sabemos que para ser más productivos, tenemos que escuchar al cuerpo y aprovechar la naturaleza. Probablemente, esto se conoce desde siempre. La diferencia es que ahora hay muchos estudios científicos que lo validan.

Sabemos que el sol nos da vitaminas esenciales, que el descanso nos reinicia y que el ejercicio nos da un plus de vitalidad. Llevar una alimentación sana nos permite librarnos de dolencias y enfermedades que a medio-largo plazo limitarían mucho nuestro desempeño. Estos son los básicos, pero hay mucho más. Un retiro sin dopamina, un masaje relajante, periodos frecuentes en silencio, bailar con música motivadora… Todo esto afecta directamente a nuestras sensaciones y nos recarga al máximo para dar lo mejor de nosotros.

Últimamente se está dando énfasis al contacto con la naturaleza. Hemos hablado aquí de los baños de bosque, abrazando un árbol y mirando al cielo. Si no lo has hecho, te lo recomiendo. También hay una tendencia a estar en contacto con la tierra, caminando y corriendo descalzos o con sandalias minimalistas.

En este artículo, sin embargo, me gustaría centrarme en el poder del agua. Dicen que somos 80% agua, y pasamos los primeros meses de vida flotando en un líquido, así que algo nos debe afectar. Más allá de los enormes beneficios de beber agua en vez de refrescos gasificados y azucarados, está el propio contacto con el agua.

Mi experiencia con el agua

Nací en Madrid, y tuve muy poco contacto con el agua del mar. Aún así, recuerdo con emoción algún que otro baño con la bañera llena de espuma. Mi madre me enseñó a leer con un sistema de tarjetas, mientras me bañaba siendo todavía un bebé. A los 3 años y medio, ya sabía leer (una prueba de que el aprendizaje y el agua se llevan muy bien). También me encantaban los ríos, los lagos, y por supuesto, en verano ir a la piscina era fundamental si no te querías asar vivo.

Por suerte, mi relación con el agua mejoró muchísimo al trasladarme a las Islas Canarias cuando tenía 14 años. Aprendí a nadar, a dejarme llevar por las olas, y con el tiempo, llegué a practicar pesca submarina. El caso es que, todavía hoy, cuando estoy muy cargado de trabajo, siento la necesidad de darme un baño. El simple hecho de estar cerca del agua tiene un efecto increíble. Te renueva por dentro. La explicación técnica tiene que ver con los iones negativos, pero da igual. La cuestión es que el agua tiene un poder increíble en nuestro cuerpo y mente.

Pero espera. Hay más. Las Islas Canarias son destino turístico, así que hay muchos establecimientos hoteleros. En algunos, hay spas que se pueden visitar comprando una entrada. Una de las sensaciones más fascinantes que he probado es la de flotar en agua con alto contenido en sal. Otra, algo que llaman «el vientre materno». Por cierto, ¿qué te gusta más a ti? ¿Un masaje con aceite? ¿Un baño turco? ¿Hidroterapia?

Esta es mi experiencia, pero creo que puedes ver lo mismo que yo. El agua nos alegra la vida, nos da fuerzas, nos motiva, nos relaja…

El Aguahara como terapia

Agitemos la coctelera. Vamos a mezclar algo así como un retiro, masajes, vientre materno, danza, acompañamiento. Añadimos agua a 34 grados… y ¡voilá! Aguahara.

Hasta hace unos días, no tenía ni idea que esto existía. Pero al parecer, hay grupos que organizan retiros en España para este tipo de tratamientos.

Estuve investigando un poco, y me llamó bastante la atención. Casualmente, estoy leyendo un libro de Robin Sharma, «Manifiesto para los héroes de cada día», en el que comenta el «pack» que proporciona a sus clientes. Hablamos de personas muy ricas que le contratan para mejorar sus vidas. Entre otras cosas, les dan este tipo de servicios. Así que no hablamos de una tontería rara que no funciona en la práctica.

Hablamos de una combinación de actividades que todo el mundo conoce y que se sabe que funcionan. Un masaje, un baño en la piscina, relajarnos en un entorno apropiado para ello… Lo interesante y novedoso del Aguahara es que ha sabido juntar todo esto de forma armoniosa.

«Hara» es un término japonés que hace referencia a un centro energético que se sitúa 2 dedos por debajo del ombligo. Me recordó algo que aquí en Canarias llaman «bajar la madre». Simplificando, se refiere a masajear los centros nerviosos que tenemos por la zona abdominal y que están muy relacionados con la ansiedad. De hecho, habrás notado que, cuando estamos nerviosos, tenemos como cosquillas por esa zona.

Según comentan algunos asistentes, la experiencia del Aguahara es singular. Además del entorno, creo que algo que tiene que ver es que se imitan las condiciones del vientre materno: 34 grados de temperatura, silencio, y una persona que va moviéndote en el agua sin que tengas que hacer esfuerzo. Esto activa la memoria muscular y nos conecta de alguna manera con esa sensación infantil.

Leí una reseña de una mujer que hizo Aguahara embarazada, y al terminar la sesión, sintió unas ganas enormes de hablar de la experiencia, pero solo pudo reír durante un buen rato.

Te dejo un video que encontré y que lo explica mejor que yo:

Usa la naturaleza para mejorar

Quise compartirte el Aguahara porque me pareció interesante. Además, no lo conocía. Creo sinceramente que la combinación de factores y técnicas tienen sentido. Si te pilla cerca uno de estos retiros, no estaría mal probarlo.

En todo caso, soy consciente de que para escribir un buen libro, o crear algo de calidad, hoy en día necesitamos de la tecnología. Muchas veces, el trabajo requiere de estar sentados muchas horas, delante de pantallas, bajo techos de hormigón y luces artificiales. Por eso, dedicar tiempo a volver a nuestros orígenes naturales es fundamental.

El agua, el sol, la tierra, el fuego… Se les llama elementos vitales por algo. Durante cientos de años han acompañado al ser humano, permitiéndole vivir mejor. Aunque haya que invertir para lograrlo, merece la pena reservarles un lugar prioritario.

Hacerlo te permitirá potenciar tu productividad, a la vez que disfrutas un poquito más de la vida.

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Sobre el autor

Jaír Amores
Mi nombre es Jaír y soy de la cosecha del 78. Estoy felizmente casado; tenemos dos preciosas hijas, y vivimos en Las Palmas de Gran Canaria, España. ¡Sí! ¡El paraíso! Desde muy chico, ya me atraía la efectividad. Disfrutaba haciéndome un horario, automatizando tareas. Y… no sé si a ti te ha ocurrido también: me daba cuenta de muchas cosas que podrían hacerse mejor. Me sigue pasando, por cierto. Estoy convencido de que la efectividad y la productividad personal son fundamentales, pero… sin olvidar las cosas importantes de la vida. Porque, ¿de qué serviría mejorar si no nos hace más felices?