Creo que vivimos en el período de la historia con más y mejor conocimiento sobre cuestiones de salud. Solo basta escuchar unos cuantos podcasts y leer 4 ó 5 libros, y tendrás claras las rutinas necesarias para llevar una vida saludable. Y ya si me apuras, le preguntas a ChatGPT y más fácil todavía.
Lo curioso es que, pese a tanto conocimiento del bueno, la gran mayoría de la gente no es capaz de implementar todo esto. Por eso cada vez más profesionales han incorporado un término: adherencia. Dícese de la capacidad de implementar una rutina de forma permanente.
Bueno, pues creo que tengo la solución, o al menos, el problema.
Por qué cuesta tanto
En realidad es normal. Casi no nos da la vida para atender las responsabilidades típicas de un adulto. Que si vete a trabajar, que si atiende a los niños, que si cuida de algún familiar, programa las vacaciones, cuida como puedas de tu salud, que ya viste las últimas analíticas… Como para preocuparse de si el ciclado debería ser de una semana o de 10 días.
El gran problema es de organización. Por más que lo desees, el día no va a pasar de 24 horas. Y no da tiempo a todo. Por eso me sorprende escuchar tanto contenido sobre salud, y tan poco sobre cómo lo vas a hacer encajar en la vida real.
De hecho, si te fijas, los pocos privilegiados que consiguen mantener rutinas saludables tienen un perfil de bajas responsabilidades. O son solteros, o no tienen hijos, o tienen trabajos que les permiten disfrutar de bastante tiempo libre. Por supuesto, también hay algún padre o madre que atiende todo lo suyo, y todavía tiene fuerza de voluntad para mantener buenos hábitos.
Por eso la mayoría de las personas que inician un hábito de salud lo pierden en pocas semanas, o meses, con suerte. Empiezan con la ilusión de un chaval. Es posible que lo disfruten muchísimo. Pero pasan los días y cada vez es más difícil mantener el hábito. Para colmo, los resultados milagrosos no llegan. La barriga sigue igual, y la mente tampoco funciona con más claridad. Un día fallas, al siguiente te surge algo, y al final, terminas creyendo que no merecía la pena.
Cómo lograr adherencia
¿Cómo logramos que el hábito se quede, al menos hasta que veamos resultados? Creo que la clave está en la organización. Y no hablo de listas de tareas, por supuesto que no. De todos los sistemas que conozco, el único que permite implementar un hábito de salud, es usar bloques de tiempo en el calendario.
*Nota para el lector: Si queda algún fanático de GTD, por aquí, ¡hasta luego! Ese sistema no sirve para implementar hábitos. Lo siento.
Por supuesto, no basta con poner un bloque tipo «Ejercicio» en un calendario vacío. Primero, el calendario debe contemplar todo lo que haces en tu vida. A continuación, debes colocar un bloque periódico con el hábito y la frecuencia que desees. Lo ideal sería ponerlo en un horario que tengas libre, pero como eso será difícil, nos sirve con encontrar un horario cuyos bloques se puedan rodar sin problema.
El objetivo es tener una rutina que podamos mantener mucho tiempo con relativa facilidad, y sin que haya tareas que nos impidan con frecuencia cumplir con el bloque. Sí, quizá tengas que levantarte antes, y para eso tendrás que acostarte antes. Por eso en el método C.A.R. una de las primeras cosas que hacemos es establecer el ritual mañanero y el ritual de apagado. Y de paso, en esos rituales puedes colocar mini rutinas que repetirás todos los días, o al menos de lunes a viernes, siguiendo el sistema 5.2.
Ejemplo práctico: ejercicio
Vamos con un ejemplo real. Tenía claro que debo hacer ejercicio de fuerza. Pero, ¿cómo lo podía implementar con éxito?
Al ver mi calendario, se hizo evidente que ir a un gimnasio iba a ser pan para hoy, hambre para mañana. Preparar la mochila, coger el coche, llegar al gimnasio, hacer los ejercicios, asearme, volver a casa, colocar las cosas… es mucho tiempo, y no podía meterlo en mi calendario. No era realista.
Investigué un poco, y encontré las Kettlelbell (pesas rusas). Compras una de 16kgs (12kgs para una mujer), y ya tienes para hacer ejercicio varios meses. Después puedes adquirir más de otros pesos. Conseguí un libro que me explicaba cómo hacer los ejercicios, y elaboré una tabla de lunes a viernes, 30 minutos al día incluyendo calentamiento y estiramiento final. Con una pesa, una esterilla y 2 metros cuadrados, suficiente. Además, al no tener que salir de casa, no tengo que gastar tiempo en preparar nada más.
Para que me cupiera en el calendario, y que fuese todos los días igual, el único hueco realista era de lunes a viernes, a las 6:15 de la mañana, en ayunas. Bien, eso quiere decir que me tengo que acostar a las 22:30 y levantarme a las 6:00. Ok, exige esfuerzo, pero es realista.
Realmente, con 4 días a la semana que cumpla es más que suficiente, pero como a veces viajo por trabajo, si un día o dos fallo, o si estoy más cansado de lo habitual, igualmente me quedaría con 3 días mínimo. Hasta con 2 días una muy mala semana, ya estaría bien y no perdería la adherencia por falta de tiempo. La clave es tener un bloque igual todos los días laborales. Variar de horario iba a ser fatal.
¿Funcionó? No te diré que ha sido fácil, pero llevo casi un año manteniendo la rutina. Los efectos han tardado en llegar, aunque pasados 6 meses apx, comencé a notar mejorías notables. También hay que decir que mover las pesas rusas requiere práctica. No es como una mancuerna o una barra. En realidad me encanta. Es un ejercicio funcional super saludable. Además, me flipa empezar el día así, con ejercicio, duchita, y desayuno contundente.
Es un ejemplo. La cuestión es que, si lo hubiera intentado de otro modo, no habría salido bien. Y la clave no es la fuerza de voluntad, ni la ilusión del inicio, sino la organización personal.
En resumen:
Me encantan los podcasts de entrevistas donde un experto habla de nutrición, ejercicio, o salud en general. Estoy convencido de que es conocimiento de alta calidad. Ahora, también soy consciente de que, sin organización, es muy difícil mantener todo eso en marcha un tiempo razonable.
Por eso, si de verdad quieres poner en práctica lo que aprendes, la próxima vez que aprendas algo chulo de salud, hazte una pregunta: ¿dónde lo vas a meter? Si no te cabe, busca la manera. Y si no es posible, no pasa nada, tampoco hay que ser Robocop. Al menos sabrás que no es porque seas un inútil, sino porque tus responsabilidades diarias y prioridades no te dan ese hueco… por el momento.